Por qué una imagen de la Virgen de Luján que llega a San Juan es toda una conquista

El obsequio es por parte de la Sala Permanente de Exposición de Malvinas, que recorre el país malvinizando. La historia detrás de la Santa que estuvo acompañando a los soldados argentinos y fue repatriada a Argentina.
Miércoles, 17 de febrero de 2021 a las 11:05
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Una imagen de la Virgen de Luján llega a San Juan cargando un gran simbolismo. Es que a esta Santa la traen miembros de la  Sala Permanente de Exposición de Malvinas, con la meta de "malvinizar" en todo el país y la entregarán en un emotivo acto a celebrarse este miércoles en la Catedral. 

La ceremonia en la Catedral contó con la presencia de ex combatientes sanjuaninos y la ministra Aubone.

San Juan forma parte de una nueva entrega que se hace esta ronda también en San Luis y Mendoza, como ya pasó con otros lugares que visitan desde 2009. Así, ya entregaron una imagen de la Patrona en el Museo de las Islas Malvinas en Puerto Argentino, una en Santa Rosa de Calamuchita (Córdoba) y otra en San Pedro de Colalao (Tucumán).

“Son todos elementos adquiridos por la sala a partir de la colaboración de los vecinos que nos compran una porción de buseca o de guiso y nos permiten hacer esto”, afirmó el ex combatiente Julio Mena en diálogo con el portal ParesTV, contando del esfuerzo de su tarea que llega a la provincia junto a otros veteranos como son Luis Maffía, César Pérez y “Poli” Pignataro, tiene la meta de ser ubicado en el Monumento a los Caídos en Malvinas, en Plaza España.

Nuestra Señora del Luján, además de ser la patrona de Argentina, llega profundo en los corazones de los argentinos en el marco de la Causa Malvinas. No hace mucho, en 2019, una imagen de esa virgencita, que es una de las advocaciones de María, volvió al país y causó gran admiración, porque es todo un símbolo de fe y esperanza, al haber estado acompañando a los soldados en plena lucha en las Islas. 

Fue el regreso de la figura que supo ser el sostén espiritual de los centinelas que combatieron a sangre y fuego en el Atlántico Sur. Una entrevista en un diario pequeño (La Gaceta Malvinense, 2018) dio origen al hecho que fue portada de los principales medios nacionales. Nadie podía imaginar que el testimonio del médico militar inglés James M. Ryan, quien daba cuenta de que una imagen de la Virgen de Luján –de los tiempos de la guerra– se encontraba entronizada en la sede del obispado castrense británico, ubicada en la ciudad de Aldershot (al sureste de Londres), sería el inicio de una aventura que terminaría con la imagen en suelo nacional. Nadie, a excepción de un hombre: Daniel Doronzoro, según cuenta Infobae.

Otro de los centuriones que formó parte de esta historia, Miguel Ángel Rodríguez, se emociona al explicar cómo fueron los contactos iniciales: “Primero, los ingleses nos preguntaron para qué la queríamos, qué era lo que motivaba nuestro pedido, por qué lo hacíamos y, finalmente, nos consultaron si trabajábamos con alguna persona que hubiera estado en contacto con la Virgen”. Entusiasmado, agrega que, a pesar de que los británicos no son personas del todo confiadas, en un momento las negociaciones llegaron a un punto clave en el que solo aceptarían la entrega, pero con una extraña condición: sería la de contar con la presencia de uno de los protagonistas de una foto tomada el 8 de mayo de 1982.

Los retratos icónicos –porque, en realidad, son dos– muestran a la figura religiosa rodeada de soldados y arriba de un jeep. ¿Qué había pasado? El día de la foto, el capellán Vicente Martínez Torrens organizó una procesión para acompañar a los hombres que se encontraban en pleno combate y celebrar un hecho muy particular: cuatro días antes, el soldado Jorge Palacios (protagonista de una de las imágenes e integrante del Regimiento 25 de Infantería) había sobrevivido a un bombardeo enemigo; su cuerpo y el de un compañero habían sido sepultados por una montaña de tierra, y, según dicen, el propio Palacios aquel día rezó e imploró a Dios por su vida. “¡No quiero morir así! Si lo hago, quiero que mi muerte sea en el campo de batalla”, pensó con desesperación y, tras unos largos y eternos minutos, escuchó los primeros movimientos de compañeros que comenzaron a excavar para rescatarlos sin rasguño alguno.

Dos fotos y varios testimonios en primera persona podrían haber sido suficientes para confirmar la veracidad del relato; sin embargo, este grupo de 14 laicos creyentes fue un poco más allá y, como parte de la investigación pormenorizada que debió realizar, dio con los fabricantes de la Virgen. Ahí, en Mar del Plata, fue el hijo del artesano el que, emocionado con la causa, confirmó que la figura había sido confeccionada 10 años antes del conflicto armado y que había pertenecido a una familia (de la que, en la actualidad, se desconoce su paradero) que la donó en los tiempos de la guerra. Sin embargo, la incógnita seguía rodeando al relato y aún restaba confirmar cómo fue que llegó a las islas.

“Fue el 9 de abril de 1982, a bordo de un C-130, el día en que el capellán de Fuerza Aérea Roque Manuel Puyelli la llevó y la dejó en la iglesia de Saint Mary, ahí en Puerto Argentino”, cuentan con exactitud los centuriones sobre el recorrido santo y explican que ese fue el lugar en el que se mantuvo hasta que un capellán llamado Vicente Martínez Torrens la sacó para llevarla a la procesión del 8 de mayo. Finalmente, cuando llegó el tiempo de la rendición, la imagen quedó en las islas y fue entregada al prefecto apostólico del territorio, monseñor Dan Spraggon.

El año 2019 fue determinante para el desenlace final. De la mano del obispo castrense, monseñor Santiago Olivera, se entregó toda la documentación recolectada y se llevaron adelante los detalles finales del traspaso. “Para nuestra grata sorpresa, la Virgen estaba en impecables condiciones y fue tratada con mucho amor”, cuenta Daniel Doronzoro.

Detrás de la vuelta de la Virgen a casa, existe algo más que la nostalgia de recuperar una figura que supo cuidar a los soldados en la guerra. En ella, y de forma intangible, se esconde un símbolo de arduo trabajo colectivo y anónimo, de colaboración multilateral a nivel países y una nueva oportunidad para volver a escuchar a esos héroes que son la memoria viva de un hecho que la sociedad no debe olvidar jamás.

(Con información de Infobae)