Relatos de vida

Rodeados de maravillas, cómo es vivir en un circo ambulante

Cientos de historias alberga la clásica carpa donde cada día un nuevo espectáculo se monta en escena. La vida detrás de aquellas personas que maravillan a grandes y chicos, siguiendo un legado de generaciones.
lunes, 22 de noviembre de 2021 · 09:02

El ambiente se perfuma con el aroma de pochoclos frescos y el caramelo de los copos de azúcar. Mientras en la taquilla se ven los primeros movimientos, detrás de bambalinas ya están los artistas ultimando detalles para un show más. Esa es su vida, día a día son los encargados de mantener viva la magia y el encanto en grandes y chicos gracias al circo.

Heredero del histórico Circo Taconhy siendo quinta generación, Luciano López con solo 24 años es uno de los encargados de Circo Splash, espectáculo donde predomina el agua y el encanto que lleva adelante junto a sus hermanos. "Somos un circo de gente joven" señala, ya que el rango de edad de los artistas en escena va de los 18 a los 30 años aproximadamente.

Detrás de esos cortos años de vida hay historias intensas, maravillosas, inimaginables, como Agustín Salvador, un payaso de 22 años que pasó por 290 escuelas entre nivel inicial, primaria y secundaria, o Camila Antón, la contorsionista que aprendió el arte de la flexibilidad de la mano de su abuela.

Entre los artistas que ultiman detalles antes de la función se encuentra Agustín quien encarna uno de los roles fundamentales en la carpa. “Me encargo de una de las partes difíciles del circo, que es hacer reír. El circo es un espectáculo que reúne a toda la familia, por lo que hay que manejar un humor que haga reír a grandes y a chicos”, resalta, soñando poder llegar a espectáculos internacionales el día de mañana haciendo lo que más le gusta hacer bajo la magia de la carpa.

La pandemia afectó a toda la humanidad en general, pero para quienes viven en el circo, la estabilidad es un concepto desconocido. Cuando anunciaron el confinamiento debieron dejar a un costado los viajes y la carpa. Todos expresan lo mismo, fue lo peor que les pudo haber pasado. Luciano resalta que había momentos en los que no sabía qué hacer, mientras que Agustín tuvo problemas de salud provocados por la falta de actividad. Para ellos lo mejor de vivir en un circo ambulante es el poder viajar, conocer otras personas, ciudades, culturas.

El circo no solo es trabajo. Es familia, es hogar, es todo lo que quieren hacer, hasta que el cuerpo no de más, como manifiestan una y otra vez al pensar en el futuro, para luego seguir ya no sobre el escenario, pero sin alejarse de la magia y el encanto que brinda el circo ambulante. 

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