Los vínculos sexo – afectivos han mutado en los últimos años. Las relaciones monogámicas en algunas sociedades parecen ser cosa del pasado, pero para nuestra sociedad la monogámica continúa siendo una forma estándar de las relaciones de pareja. Dentro de las distintas opciones para relacionarse se encuentran las relaciones abiertas.
Entenderlas puede ser algo complejo al principio. Cecilia Figlioli es la principal referente de la ONG Relaciones Abiertas. Ella explica el ABC de las relaciones abiertas, qué son, cómo entenderlas y los riesgos en que caso que existan.
¿Qué es una relación abierta?
Las relaciones entre personas pueden variar según el grado de exclusividad. En el caso de las relaciones abiertas la exclusividad no existe. Se pueden mantener relaciones en simultáneo por fuera de la pareja, sin considerarse infidelidad.
Este tipo de relación se piensa en base a tres pilares fundamentales: la no posesión de personas que va de la mano con erradicar la idea de exclusividad; el consenso y consentimiento de las partes involucradas; y la comunicación honesta.
Relación abierta, poligamia y poliamor, ¿es lo mismo?
Cecilia explica que en la poligamia una sola de las partes mantiene vínculos en simultaneo. Dentro de esta se encuentra la poliginia (un hombre y muchas mujeres) y la poliandra (una mujer y muchos hombres). “Así como nosotros organizamos socialmente nuestros quehaceres de la vida en base a las relaciones monógamas, en otras partes del mundo lo organizan en base a la poligamia”, comenta Cecilia.
El poliamor se puede confundir con una relación abierta. La diferencia radica en la exclusividad, ya que el poliamor muchas veces sigue siendo exclusivo, donde se tienen relaciones en simultáneo, pero de manera cerrada.

¿Cómo plantearle a la otra persona que se quiere una relación abierta?
Cecilia resalta que lo importante es construir un espacio de dialogo, teniendo en cuenta que este tipo de vínculos no plantean una ruptura en la pareja. “Es una forma diferente de vivir las relaciones”, afirma.
Lo ideal es informarse previamente, asesorarse, hablar con personas que hayan pasado por lo mismo y comunicar desde el cariño, buscando un dialogo que fomente un espacio seguro, donde se llegue al consenso, siempre teniendo en cuenta que la otra parte puede decir que no. La negativa también es válida.
Los celos, un tema aparte
En todo tipo de vínculo, sea sexual o afectivo, pueden aparecer los celos. Cecilia los define como una emoción desagradable que se pueden trabajar. “El amor romántico y nuestro sistema de creencias y valores han puesto a los celos en un lugar de centralidad. Hay mucho estímulo social para que eso pase, hay mucho sentido de competencia, de propiedad sobre la pareja. Se pueden manejar pensando al respecto y teniendo prácticas con respecto a las emociones, viendo cómo se hacen o cómo se manejan”, afirma Cecilia.

Los riesgos en una relación abierta, los mismos en cualquier relación
Quizás uno piense que es mucho peor mantener una relación abierta que una monogámica convencional, pero al fin y al cabo los riesgos son los mismos. Cecilia considera que tener una relación abierta no es riesgoso. Si resalta que existe la ilusión que al tener una relación cerrada se evitará que la otra persona tenga deseos o expectativas por otros.
La información y la formación ayudan a comprender este tipo de vínculos, a plantearlo de manera correcta al otro y aceptar que el no puede ser una posibilidad. Desde la ONG dictan capacitaciones, la próxima será el miércoles 24 de noviembre. Es importante tener en cuenta que una relación se construye en base a la confianza y la fomento del dialogo. Sin eso, plantear una relación abierta puede no ser viable.