No es un martes más en la Ciudad de San Juan. La cuadra donde se encuentra la entrada del Hotel Alkazar está totalmente bloqueada para vehículos, mientras que el ciudadano de a pie puede caminar por un pequeño espacio que ha quedado en la vereda, pero hasta cierto punto, ya que con la esperanza de ver algún integrante de la selección verdeamarela algunas personas se han arrimado hasta el lugar.
Ansias, espera, miradas profundas hacia el interior del hotel. Eso se vive desde afuera, mientras que los comerciantes de la cuadra frente al hotel hacen lo posible para poder trabajare como si fuera un día normal. “Tenemos miedo que alguien se caiga con el escalón de la entrada, deberían correr la barrera para que la gente pueda caminar con tranquilidad, y los chicos también disfruten estando acá”, comenta una de las comerciantes de la zona, mientras que en el café de la Biblioteca Franklin se han visto más afectados, ya que por la reducción de la vereda no han podido sacar las mesas, como suelen hacerlo cada día.

El clima es calmo, por momentos se escucha uno que otro cántico, o se pueden ver cuellos estirados hacia arriba, con el anhelo que algún jugador se arrime a saludar por la ventana. Tanto colegas como personal de la policía desconocen cuál será la movida de Brasil, si saldrán y volverán al hotel, o si lo harán directamente para ir al Estadio. Ante la duda, los curiosos se arman de paciencia y esperan mientras se acerca el horario del clásico sudamericano.