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7 de abril

En el Día de la Salud: la tragedia sanjuanina que convirtió en héroes a médicos y enfermeras

Mientras el personal médico doblega esfuerzos para combatir el avance del coronavirus, hubo un grupo de profesionales que por su labor quedó en la historia de San Juan.

Por Redacción Tiempo de San Juan

En plena pandemia desatada por el coronavirus, este 7 de abril sin dudas se celebra de manera diferente el Día Internacional de la Salud, mientras médicos y enfermeras doblegan sus esfuerzos para combatir el avance del COVID-19. De igual modo, hubo un grupo de profesionales que de manera solidaria ofreció tareas en la provincia y una desgracia los convirtió en héroes de la historia de San Juan hace, exactamente, 76 años atrás.

Tras el terremoto de 1944, las ayudas de diversas provincias y de Chile comenzaron a llegar al territorio sanjuanino. Personal capacitado en el área de salud llegaba por cielo y tierra para colaborar en la tragedia que se había cobrado miles de vidas y, según relata Elio Noé Salcedo para la Revista UNSJ, hubo un equipo de médicos y enfermeras que fallecieron en medio del caos pero que se quedaron en la memoria del pueblo sanjuanino. 

A pocas horas de producirse el sismo fatal, la solidaridad chilena no se hizo esperar, e inmediatamente se estableció un puente aéreo entre Chile y San Juan (Pocito), a través del aeropuerto El Plumerillo, en el paraje Los Tamarindos, departamento Las Heras, provincia de Mendoza.

En efecto, a las pocas horas del tremendo sismo que se cobró miles de vida, comenzó a llegar a San Juan, sin descanso, la ayuda de Buenos Aires, Mendoza y Chile principalmente. El domingo 16 de enero aterrizaba un avión militar chileno trayendo ayuda, y desde entonces todos los días llegaría un avión del hermano país de Chile con medicinas, mercadería e insumos hospitalarios.

El 20 de enero, en horas de la mañana, partieron de Santiago con destino a San Juan dos bimotores Lockheed Lodestar 503 de la Línea Aérea Nacional (LAN). El primer avión se reabasteció de combustible en Mendoza y continuó su vuelo a San Juan sin inconvenientes.

El segundo avión traía medicamentos y leche fresca en damajuanas. La tripulación estaba compuesta por el capitán Eduardo Lazo (piloto), el teniente Eduardo Bischoffshausen (copiloto), Fernando Mella (mecánico) y Alberto Pulido como representante del gobierno chileno.

Ya en El Plumerillo, se le informó al capitán Lazo que había más de dos mil heridos sanjuaninos en hospitales mendocinos, por lo que era conveniente descargar en aquel mismo lugar los medicamentos transportados, para su uso inmediato. Realizada esta operación, la nave debía seguir viaje a destino con la carga de leche fresca, pero como ahora quedaba un espacio libre, se autorizó a subir al avión a un grupo de médicos y enfermeras que esperaban ser trasladados a la provincia en desgracia.

Aparte de los cuatro tripulantes que venían de Chile, embarcaron los médicos Hugo Bardiani y Ernesto Vicente Ponce (argentinos); los enfermeros cabo 1° Eduardo Caicedo y soldado Fernando Fernández (argentinos); y las enfermeras Ángela Medina, María Josefina Ghiglione, Blanca Clermont y Argentina Zárate (argentinas). Una vez completado el pasaje, la aeronave decoló de Los Tamarindos a las 19 horas de ese jueves 20.

No bien el capitán Lazo hizo despegar el avión, las damajuanas de leche se desprendieron de los cordones que la sujetaban, lo que provocó un desequilibrio que hizo entrar al avión en tirabuzón. Cuando todavía se encontraba a poca altura, al no poder sortear una hilera de árboles, el avión se precipitó a tierra, produciéndose una violenta explosión. Los doce integrantes de la tripulación perecieron carbonizados sin posibilidades de rescate.

Así quedó asociada a San Juan la memoria de la Enfermera Medina en aquel acto solidario con los sanjuaninos en su hora más difícil. Desde entonces San Juan le rinde tributo de distintas formas. Lleva su nombre: un populoso Club Social (centro de actividad física) del departamento Rivadavia, sendas calles de los departamentos Caucete y Rivadavia, un barrio de Desamparados en la capital sanjuanina, y uno de los equipos femeninos de básquet más famosos de la historia del deporte provincial, campeón de 1956, en que se destacaron como jugadoras Alejandrina Pirri, Corina Castenetto, Vitalina Castenetto, Marcelina Navarro e Isabel Rivero, entre otras.

Fuente: Revista UNSJ

  

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