dramática situación

Muertos en las calles en Ecuador: la experiencia de una sanjuanina en Guayaquil

Las autoridades locales enfrentan dificultades para poder levantar la gran cantidad de cadáveres que se reportan en la ciudad ecuatoriana, producto de la crisis sanitaria que desató el coronavirus.
lunes, 6 de abril de 2020 · 16:03

Las estremecedoras imágenes de los cadáveres en las calles que dan vuelta al mundo provienen de Ecuador, cuyo sistema de salud se vio totalmente colapsado por el avance del coronavirus y desató una crisis impensada hace unas pocas semanas atrás. Una joven sanjuanina que vive en Guayaquil (donde se originó el foco de infección) y observa la catástrofe de cerca contó su experiencia en el país que se vio desbordado a un nivel preocupante. 

Nasim Rohani vive hace seis años en la segunda ciudad ecuatoriana más grande después de Quito y, al igual que muchos, esta es la primera vez que le toca afrontar semejante situación caótica provocada en el país que reside, en el cual las autoridades locales no dan abasto y presentan dificultades para levantar la gran cantidad de muertos que se reportan en la ciudad. Es que ante la escasez de personal para realizar las tareas, en las noticias denuncian que se registran hasta 100 víctimas del COVID-19 por día. 

Con toque de queda de las 5 de la mañana hasta las 4 de la tarde, la joven que vive con su pequeño hijo y su marido relató cómo la pandemia tomó por sorpresa a todos, al punto que afectó profundamente el sistema sanitario y dejó en evidencia la brecha entre las clases sociales en ese territorio. 

"Hubo un colapso del sistema de salud, que ya era bastante débil de por sí y gente con enfermedades pre existentes no es atendida, a menos que sea súper urgente. Es por eso que muchos mueren por coronavirus pero también por otras afecciones. Hay personas que tienen tres o más días los cuerpos en sus casas, hasta que la situación es insostenible y los sacan a la calle", explicó con crudeza.

Tras señalar que el desborde también se ocasionó en el tratamiento de los muertos, aseguró que no sólo eso quedó en evidencia sino también la diferencia en los sectores económicos de la población. "Hay gente que no tiene ni para comer, menos para adquirir ataúdes. Utilizan las bolsas plásticas para trasladar los restos", agregó. 

Con un sistema de salud dividido en tres partes -privado, semi privado y público-, la sanjuanina detalló que los más golpeados por el virus son los dos últimos. "Al privado sólo pueden acceder las personas que tienen un buen ingreso y pueden pagarlo. Esa es la minoría, mientras que la mayoría es asistida por el semi privado. Los trabajadores son los que ocupan el IESS (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social). En parte es mantenido por el Estado y por sus beneficiarios. Junto con el sistema público, además de ser muy básicos, fueron los más afectados y con más demanda, por eso colapsaron", manifestó. 

Si bien detalla con exactitud lo que sucede en sus alrededores, aseveró que lo que se sabe es mediante las noticias ya que esas postales del horror tienen lugar en las zonas más carenciadas de la metrópolis. "Lo que más cercano es el contagio y muerte de amigos y familiares de ellos. Es una verdadera tragedia", indicó.

En cuanto a su realidad, que afortunadamente para ella es otra, el impacto de la pandemia es similar al que se vive por estas latitudes. Es que la cuarentena es obligatoria para todos, a menos que se tenga un permiso de circulación o el ciudadano se dirija a compara alimentos o medicamentos. 

"En lo personal, hago trabajos como free lance y en ese aspecto no he sentido ninguna modificación, aunque sí en la configuración de lo cotidiano. Con el tele trabajo en boga, la asistencia de personal doméstico es habitual y hoy no se pueden contar con esa ayuda y es un problema para uno pero se resuelve", confesó.

Con grandes filas en los ingresos de los supermercados, relató que hay desabastecimiento en algunos productos como vegetales, frutas y huevos. "Mi marido trabaja en reparto de alimentos y por eso no dejó de hacer su tarea, pero el resto de las cadenas de comidas y demás cerró. En una ciudad tan consumista como esta, ha calado hondo en el día a día de todos en general. Esperemos que la situación mejore por el bien de todos", cerró. 

     

 

 

 

    

 

 

 

 

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