Día de la actividad física

El profe que ayuda a combatir el sobrepeso y las historias de superación de sanjuaninos

Con la cuarentena la actividad física se ha revalorizado como nunca. Conocé la historia de un sanjuanino que ayudó a bajar de peso a personas que en la balanza alcanzaban los 300 kilos.
lunes, 6 de abril de 2020 · 10:45

Este lunes se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Actividad Física, una efeméride impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que tiene como objetivo concienciar e informar a la población sobre la necesidad de adquirir hábitos de vida saludables, y alertar de los peligros del sedentarismo. En este sentido la historia de Rodrigo Almazan merece ser resaltada por su ayuda a personas que tienen la difícil enfermedad de la obesidad. 

Rodrigo es profesor de educación física y desde hace muchos años trabaja brindando un entrenamiento diferente para aquellas personas que tienen sobrepeso. Trabajó en el Rawson pero ahora se desempeña en su gimnasio particular (Activamente Training Center) "Evaluamos qué tipo de movimientos puede hacer la persona y en base a esos movimientos le damos una rutina para que adquiera el hábito de hacer actividad física. Habitualmente recibíamos entre 30 a 40 personas por mes, en una provincia donde hay un gran número de personas obesas, pero ahora con la cuarentena tuvimos que re-adaptarnos", sostuvo Almazan a este diario.

Los resultados del antes y el después son fantásticos si se examinan las fotografías de los mismos pacientes que lograron crear hábitos saludables y conseguir un mejor bienestar. "Es impresionante lo que se puede lograr, cuando empiezan a bajar de peso les cambia absolutamente la vida.  Recordemos que en general , las personas obesas son personas muy desordenadas. Pero después de los cambios físicos las mujeres vienen más arregladas, tenemos casos de personas que se han cazado, que han encontrado laburo, o cosas simples como comprarse ropa que para ellos es complicadisimo se empieza a dar de manera más normal", agregó. 

Muchos especialistas reconocen que la obesidad es una enfermedad complicada porque no solo atañe a la salud física, sino también a la mental con problemas emocionales que quizás vengan de otros episodios traumáticos  para la persona. "Casi  el 100% de las personas que vienen aquí es por un problema emocional. La actividad física suele ser un espacio donde las personas se sienten más distendidas, y si bien nuestra tarea es física, a veces tenemos que prestar la oreja y escuchar lo que nos dicen. Hemos vistos historias de abusos sexual, o problemas de depresión, o que la mujer lo dejó o el abandono familiar, una vez un hombre me dijo que hacía dos años que no se miraba al espejo y que después del tratamiento se había podido bañar solo después de un tiempo. También nos ha tocado ver como dos pacientes en silla de rueda pudieron volver a caminar, que en su caso tenían problemas de inmovilidad agravados por la obesidad", contó el profesor. 

Y agregó que "estas cosas por ahí no las logran superar y la persona desquita su problema en la comida, así como el drogadicto tiene problemas con el consumo de sustancias, en el caso de los obesos la comida es como si fuera una droga",  afirma Rodrigo. 

En estos días de encierro las cosas cambiaron para Rodrigo y muchos profesores de gimnasios, centros de salud, estética y demás. "Como muchos hemos implementado los videos para seguir en contacto y mantener el trabajo, además buscamos descomprimir la idea del pesaje para que la gente no ande traumada, sino que busque adoptar hábitos saludables", sostuvo.

La cuarentena ha llevado a revalorizar  la actividad física como pocas veces antes. Es que el concepto de libertad se robustece con  la idea del desplazamiento por los espacios públicos (parques, plazas, paseos hasta la misma calle) o privados (clubes, gimnasios, piletas)  que hoy nos han sido vedados. De allí el efecto ”dopamínico”  que nos lleva a desear tales momentos.
También con el contacto social que tales ámbitos generan, al encontrar  otras personas que en comunión,  lo expresan (oxitocina)  y disfrutan (endorfinas). En estos días en las redes se ven postales de personas que han corrido sus muebles para poder  concretar el milagro que estire en  milímetros su departamento;  otras que suben y bajan las escaleras,  rutinas de ejercicios en colchoneta en el comedor o balcón, coreografías simples, bailes solitarios y en pareja, niños con sus padres; en fin, un santiamén de postales de pequeñas rebeliones, que algún añorado día se recordarán con nostalgia.

La actividad física en este contexto, y aun puertas adentro,  pasa a ser un elemento de enorme consideración frente al alienante avance de la pandemia.
Es que dentro del concepto de actividad física, se engloba toda práctica corporal que implique contracción muscular y desgaste de energía  ya sea en el trabajo, en el traslado o como ejercicio corporal o deportivo.
Su superficie es muy extensa  al punto de abarcar la educación física que se dicta en las escuelas, al deporte formativo y hasta al deporte espectáculo que hoy -montado en la idea de enorme negocio-  ha cerrado a regañadientes sus puertas hasta nuevo aviso.  En tal sentido también por estos días hay una enorme avidez por volver a sentir el juego, ya sea como jugador o como espectador. Nunca antes había sucedido que tanta audiencia quedara en offside,  al buscar estérilmente un deporte de cualquier país, categoría o sexo, que pueda seguirse en vivo.

 

 

 

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