El microcentro de San Juan amaneció este viernes repleto de personas haciendo eternas, algunas de más de 10 cuadras. La imagen surrealista, que incluía policías pidiendo con megáfonos que mantengan distancia, personas con sillas y reposeras, barbijos y calles repletas en plena cuarentena obligatoria, se debió a la asistencia masiva de personas que querían cobrar sus haberes por ventanilla.
La desbordante situación obligó a que desde Nación tomaran la decisión de abrir los bancos sábado y domingo para terminar con el pago. Si bien la comunicación oficial que indica la metodología no estaba a las 13, horario en el que cierran las entidades en San Juan, se espera un horario similar al de un día normal, además de que algunos bancos diferenciarán por número de documento o hasta entregaron números a los que estaban haciendo filas para ordenar lo que sucederá el fin de semana.
Los que no debían ir, pero estaban igual
A pesar de que se esperaba una gran afluencia de gente este viernes, ya que uno de cada diez beneficiarios de AUH, jubilación o pensiones no tiene tarjeta para hacer el cobro en cajero automático, el número superó totalmente los cálculos. Con el pasar de las horas quedó en claro cuál era el problema: algunos de los que fueron este viernes sí tienen el plástico.
Banco San Juan, atento a este problema, en el ingreso a la sucursal reforzó los controles para detectar quiénes habían ido a la ventanilla, a pesar de tener sus tarjetas de débito. Cuando detectaban un caso así el personal de la entidad explicaba a los beneficiarios que podía retirar el dinero en los cajeros automáticos y también dispusieron de "azafatas" para ayudar a los que no sabían hacerlo.
Una vez terminado el horario de atención por ventanilla, quedaron cientos de sanjuaninos en el microcentro haciendo cola para los cajeros automáticos. Muchos de ellos habían estado desde temprano, mezclados con los que iban a las ventanillas.
Las paradas de colectivo, repletas
Poco después de las 13 muchos de los que estaban en las entidades bancarias siguieron copando las calles céntricas, esta vez para tomar el colectivo. Este proceso fue un poco más demoroso de lo normal, ya que la normativa de "todos sentados" hizo que los colectivos pudieran llevar menos pasajeros.