Comerciantes, mecánicos, peluqueros, plomeros, empleadas domésticas. Son miles los trabajadores que en esta cuarentena han dejado de percibir recursos por sus trabajos. Muchos tienen familia, empleados a cargo y alquileres e impuestos que pagar. ¿Cómo se las arreglan?, conocé la historias de sanjuaninos y sanjuaninas que sobreviven al parate total.
Mecánico
Desde el año 1988 Roberto Amor se dedica a la mecánica. Primero empezó trabajando con su papá y ahora tiene su propio taller. Han pasado épocas de vacas flacas, pero nunca había tenido que parar totalmente como lo hizo ahora.
Roberto no paga alquiler, pero si tiene una familia a su cargo, un empleado y la responsabilidad de pagar los impuestos como todo trabajador independiente.

“No me queda otra que esperar, no hay mucho más que hacer. Por ahora estoy solventando los gastos con mi bolsillo, pero no se cuanto más pueda aguantar. Tengo un empleado y él tiene una familia, no los puedo dejar desamparados. Aunque no trabajemos le sigo pagando su sueldo, pero dije, si esto se extiende demasiado no sé cómo vamos a hacer. Tantos años trabajando, cumpliendo con los impuestos, que ahora es tiempo de que alguien nos ayude”, expresó.
Empleado de una retacería
Lucas es un joven de 28 años que trabaja para ayudar a su familia y para pagarse sus estudios. Desde hace ya una década trabaja en una retacería, pero como tantos otros trabajadores, está en negro. Desde que el Gobierno Nacional decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio está sin ir a trabajar y, obviamente, sin cobrar.
Es estudiante avanzado de la Tecnicatura en Instrumentación Quirúrgica, carrera que se estudia en una universidad privada.
“No tengo ahorros ni ningún otro ingreso que me permita seguir pagando la cuota ($5.000). Por ahora nos siguen dando clases de manera virtual y nos han dado la posibilidad de hacer un plan de pago o de pagar con tarjetas, pero si no trabajo ninguna de esas soluciones me ayuda. Tampoco sé si voy a poder rendir, porque tener las cuotas al día es un requisito para poder hacerlo”, comentó Lucas.

Como tantos otros jóvenes, Lucas utiliza su sueldo para ayudar con la economía familiar.
“Por ahora sólo contamos con el ingreso de mi mamá que trabaja en relación de dependencia, porque mi papá es remisero y también está sin poder trabajar.
Semiteras
Son nueve mujeres que desde hace un año amasan semitas y prepizzas para llevar el pan a la casa, pero desde el día que se decretó la cuarentena la producción se paró.
Algunas son madres solteras, otras están en pareja, pero todas tienen chicos que alimentar.

“Hacemos pizzas y semitas caseras que vendemos en comercios de la zona, en ferias, o en distintas plazas. Para algunas de las chicas es el único ingreso que tienen y ahora están desesperadas. Otras tienen la ayuda de sus parejas, pero la mayoría son changarines así que también están sin trabajo”, comentó Marta Arredondo, miembro de la cooperativa Made in San Juan.
Marta explicó que algunas de las integrantes del grupo recibieron la ayuda de $3 mil que otorgó el Gobierno y "con eso van tirando hasta donde pueden. Cuando tenés chicos se hace difícil".
Profesora y dueña de un Instituto de Danzas
En Abril el Instituto de Danzas Fatme cumple 19 años y será la primera vez que no lo celebra con sus alumnas. Como tantos otros institutos, escuelas y comercios, la academia dirigida por Silvina Fredes tuvo que cerrar sus puertas a causa del Coronavirus.
Dicen que el show siempre debe continuar, por eso Silvina y las profes que la ayudan con el instituto se las arreglaron para dar clases online o mandar videos a través de Whatsapp.

“Seguimos en contacto y en movimiento gracias a la tecnología, pero el problema está cuando es la hora de pagar impuestos, sueldos, alquiler, etc. A las alumnas les dimos la posibilidad de pagar vía transferencia bancaria, pero algunas no tienen la forma y otras el recurso para hacerlo. Esta situación es difícil para todos”, explicó Silvina.
“Por ahora las profes no están cobrando, porque no tengo el respaldo como para hacerlo con mi bolsillo. Arreglamos que cuando las alumnas vayan pagando, yo les voy a ir pagando a ellas. Por suerte accedieron y así lo vamos llevando. En la medida de lo posible hay que tener paciencia y cuidarse”, agregó.
Peluquera
Cecilia Liotta es peluquera y el último día que atendió a sus clientes fue el 15 de marzo, cuando anunciaron la suspensión de clases en San Juan.
“Cuando suspendieron las clases me di cuenta que se venía feo. Mi oficio es de mucho contacto así que para cuidarme y cuidar a mi clientela decidí suspender los turnos incluso antes que comience la cuarentena”, explicó.

Cecilia se dedica a la peluquería desde hace diez años, pero hace cinco alquila un local donde tiene su emprendimiento.
“En el corto plazo me tengo que mudar del salón en el que estoy y tenía un dinero ahorrado para eso. Por ahora estoy haciéndole frente a todos los gastos con esos pocos ahorros que tenía”, agregó.
“No tengo empleados fijos, pero si una chica que me ayuda los fines de semana. Si no trabajo, a ella no le puedo seguir pagando”, concluyó.