Este miércoles el Hospital Marcial Quiroga lanzó un comunicado para dar con el paradero de algún familiar de Alfredo Brizuela (75) y de Carlos Ferreira (74), quienes ingresaron al nosocomio el pasado 15 de febrero y 9 de marzo respectivamente. Desde esa fecha nadie se acercó al hospital a preguntar por ellos, pero no son los únicos. “En el Marcial Quiroga tenemos al menos 5 pacientes que nadie quiere llevarlos, pacientes que en su mayoría están en situación de calle y que por distintas dificultades llegaron para ser atendidos, pero ahora que están de alta nadie los retira y esto es un hospital que tiene otras necesidades, sobre todo en esta época de pandemia donde nos estamos preparando para hacerle frente a otros problemas”, sostuvo Myriam Zarate que se desempeña como asistente social del Marcial Quiroga.
Las historias son más complejas si se ahonda en el tema. En el caso de Ferreira, el anciano está en situación de calle hace muchos años y llegó al hospital por una lesión en una de sus piernas. Pero cuando fue dado de alta nadie lo fue a buscar. Tampoco ningún organismo dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano tomó intervención hasta ahora, la razón es para no poner en riesgo a las personas que ya están en las distintas residencias. “En tanto que Brizuela tenía una piecita que le pagaba a una señora y la mujer lo corrió y lo dejó en el hospital, ahora también está en situación de calle”, afirmó Zarate que conoce sus dificultades sociales.
Por la edad que tienen estas personas el organismo competente es la Residencia Eva Duarte (Ex Asilo de Ancianos), pero la directora de dicho establecimiento afirmó que no pueden recibirlos todavía. “Estamos preparando una sala de aislamiento, pero hasta entonces yo no puedo hacer ingresar a dos personas que estuvieron en el hospital por la gran cantidad de pacientes de riesgos que nosotros tenemos”, afirmó Sonia Recabarren al respecto. Y agregó que “en una semana tal vez tengamos lista la sala de aislamiento”.
Desde otras esferas de la cartera de Desarrollo Social afirmaron que se está trabajando para que se pueda contener a estas personas y que tal vez entren a realizar la cuarentena en hoteles que estarán a cargo del Estado para luego ser derivadas a otras residencias. Pero lo concreto es que por el momento hay varias personas con el mismo panorama que Brizuela y Ferreira.
“Tenemos al menos 5 personas abandonadas en hospital y no podemos tener pacientes en situación calle sobre todo con la pandemia. Hay uno de Zonda que vive solo y estaba desnutrido, otro hombre de casi 60 años que viene del Rawson y sus familiares no se quieren hacer cargo, y estos dos casos que antes comentaba”, afirmó la asistente social del Marcial Quiroga. Quien agregó que “muchos de las personas que llegan tienen Pami, pero desde este lugar no se hacen cargo de su situación, ni siquiera realizan el abordaje, simplemente se quedan aquí”, concluyó.
Los finales de este tipo de casos pocas veces se conocen, o pasan desapercibidos. Como lo ocurrido el pasado 2 de marzo cuando falleció Teresa Pasten, la mujer que terminó viviendo en un basural de Chimbas tras ser echada de su propia casa. A quien hallaron deshidratada y con un grave cuadro de desnutrición. Estuvo varios días en el hospital y si bien recibió ayuda de la Municipalidad de Chimbas y otros organismos, la mujer murió sin la visita de ningún familiar en el Hospital Guillermo Rawson tras sufrir una neumonía.
