Con pandemia o con crisis, la vitivinicultura es un clásico sanjuanino que no puede parar. De hecho, fue una de las actividades exceptuadas durante los meses más estrictos de pandemia. En octubre – noviembre arranca la cosecha y referentes del rubro, consultados por Tiempo de San Juan, opinaron cubriendo todos los temas.
En una primera etapa se cosecha las uvas primerizas que son las uvas de mesa temprana para exportación y mercado interno, es aquella variedad de uva que se consume mientras está fresca. Juan José Ramos, de la Asociación de Viñateros Independientes dijo que va bien porque el clima está ayudando pero que será una cosecha baja debido a las pérdidas que hubo por inclemencias climáticas. Respecto a esto, Ernesto Olivera, de Labranza Consultora Agraria coincidió respecto a las pérdidas, pero aseguró que se espera una buena cosecha “están saliendo buenos valores por kilo de uva, se habla de 50, 60, hasta 70 pesos en cajón”. Por su lado Hugo Carmona, vicepresidente del INV también coincidió, pero lamentó que en los últimos tiempos los volúmenes de mercado externo han bajado abruptamente.
El sostén principal de la vitivinicultura, son sus trabajadores. Angel Leotta, presidente de COVIAR consideró que será una cosecha complicada pero que se podrá llevar a cabo satisfactoriamente si se cumplen los protocolos. En un principio se temía por el cumplimiento de los protocolos, pero se está trabajando adecuadamente con los mismos, aseguró Olivera. El problema con los trabajadores reside en otro lado y Ramos dice que la pandemia nada tiene que ver, ya que desde antes se imponían normas imposibles de cubrir para los productores, sumado a los planes sociales, que algunos trabajadores tienen miedo a perder por trabajar pero que “acá en San Juan hay mano de obra suficiente”.
En cuanto al stock, los entrevistados dicen que está estable, aunque la determinación del stock “no es muy clara y surgen especulaciones que no cierran”, opinó Ernesto. Sin embargo, lo han hablado con el Ministerio de Producción y debería estarse acomodando, dijo el dueño de la consultora “Labranza”. Respecto a este factor Juan José se mostró polémico, declarando que hay un mal trato a los productores por medidas que benefician a las grandes corporaciones y que hay una mentira con respecto al equilibrio del stock. Por ejemplo, en años anteriores, si sobraban dos meses de despacho se corría la fecha de liberación como lo pidiera el productor y el mercado se mantenía equilibrado. Esa simple medida no beneficiaba a grandes corporaciones por lo que se estableció el mecanismo de regulación. "Muchas empresas no tienen vino para llegar al primero de junio. Si lo quieren conseguir tienen que pagar a un precio que sube un 10% el vino de traslado", finalizó.