En la Secretaría de Seguridad hay preocupación. Es que cada vez menos gente denuncia la realización de fiestas clandestinas. Siempre el alerta fue anónimo pero ahora la gente ha dejado de indicarle a las fuerzas de seguridad dónde se están llevando adelante celebraciones de este tipo. Calculan que los sanjuaninos han bajado el nivel de alerta ante el coronavirus y este relajamiento el que ha llevado a la baja de las llamadas al 911.
Es gracias a las llamadas de la gente, al compromiso de los sanjuaninos, como los uniformados han podido desbaratar la mayor parte de fiestas clandestinas. Es por esta razón que ha bajado el número de celebraciones detectadas, informó Abel Hernández. Cada vez que la policía terminó con una fiesta de este tipo, el operativo se llevó a cabo en forma conjunta con flagrancia, fuero en el que son juzgados los participantes.
Luego de que se declarara el regreso a fase uno tras la detección del brote de coronavirus en la provincia -el pasado 19 de agosto-, en menos de 10 días se desbarataron 10 fiestas clandestinas, una por día. A esas hay que sumarle las reuniones sociales, en las que hubo música. La más grande de todas fue la celebración vip, detectada en un barrio privado de Santa Lucía. Allí fueron enviados 48 jóvenes a la comisaría 5º. Este proceso judicial aún continúa su curso ya que los detenidos, casi todos de apellidos conocidos, apelaron las sentencias judiciales.
El fiscal Adrián Riveros charló con Tiempo de San Juan sobre qué les dicen las personas que caen detenidas en fiestas de este tipo. "Generalmente los detenidos no plantean ninguna excusa o razón de porque están violando las medidas sanitarias, pero cuando empieza el procedimiento en Flagrancia dicen que están cansados del aislamiento y del encierro y que no los traten como delincuentes", explicó.
Sobre el ingreso a los domicilios, aseguró que nunca son fáciles. "Estas situaciones nunca son fáciles, porque en muchos casos nos presentamos en domicilios donde la gente que está evadiendo las medidas sanitarias no nos quiere abrir la puerta. No nos permiten el ingreso y en esos casos se solicitan una orden de allanamiento para poder poner fin a la discusión", detalló.
Las fiestas clandestinas generan un ámbito propicio para los contagios de Covid-19. La gente se relaja, no usa barbijo ni cumple con el distanciamiento social establecido como seguro por la Organización Mundial de la Salud. Hasta ahora, han sido jóvenes la mayor parte de los detenidos en fiestas clandestinas, pero hubo mucha gente mayor que cayó por riñas de gallos, carreras de perros y hasta la realización de competencias de juego clandestino.
En cuanto al castigo para los incumplidores, la mayoría es condenado a desarrollar tareas comunitarias en municipios, hospitales e instituciones sociales. Por la pandemia, fueron pocos los que pudieron hacer efectiva la condena pero poco a poco se van normalizando los calendarios de actividades. También hubo casos en donde realizaron donaciones de alimentos a merenderos y comedores.