Varios sanjuaninos no pudieron acceder a los distintos puntos de observación alejados, como sí lo pudieron hacer muchos otros y los turistas que llegaron a la provincia por el eclipse total de sol que se vivió en San Juan. Sin embargo, algunos se la rebuscaron para verlo desde la Capital, mientras que otros se resignaron
Minutos antes de que empezara el fenómeno astronómico algunas familias se acercaron a la Plaza del Bicentenario, aunque claramente se notaba que el foco de los sanjuaninos iba a estar en otro lado.
Por lo que alrededor de las 16 se vio una zona céntrica bastante desértica. Algunos se lo perdieron por tener que trabajar, mientras otros aún a esa hora analizaban dónde verlo.

El lugar elegido para visualizar el eclipse por quienes andaban en la zona céntrica sanjuanina fue el Campanil de la Catedral.

El histórico edificio fue un punto de observación poco concurrido en comparación con los demás, pero que cumplió con todo lo que se necesitaba: aquí los visitantes pudieron verlo con lentes especiales que prestaban en el mismo lugar.
No era necesario subir para verlo, sino que también se podía hacerlo desde abajo mientras se esperaba a subir y contemplar, además del fenómeno, toda la ciudad desde las alturas.

Nadie que anduviera por el centro se quiso perder el histórico eclipse total de sol, ni siquiera el mítico personaje popular de los sanjuaninos, el Payito. Ni bien vio que había mucha gente acumulada se acercó a preguntar qué estaba pasando y quienes estaban en la cola para subir al Campanil le respondieron que era por el eclipse y lo invitaron a verlo desde abajo.
Cuando llegó el momento del eclipse total, que duró alrededor de medio minuto desde la zona céntrica, los visitantes se quedaron perplejos ante tal fenómeno. Incluso había gente en los techos de los edificios aledaños al campanil que no se perdieron el acontecimiento. Cuando el cielo se oscureció de golpe, la postal de la ciudad desde las alturas con el eclipse de fondo se convirtió en algo que será difícil olvidar por mucho tiempo.
