A veces en las guardias de los hospitales ocurren fenómenos que son difíciles de explicar desde un punto de vista lógico. Así lo manifiesta uno de los médicos que estuvo de turno el pasado fin de semana, cuando recibió la llegada de un niño de 10 años que tenía un inexplicable comportamiento. Según el médico, que prefirió mantener su identidad y la del paciente reservada, “el menor ingreso con una fractura de cráneo, y mientras lo trasladábamos en la camilla, comenzó a tener una serie de reacciones extrañas.” Desde el momento que lo trasladaban “empezó a decir que no quería ir por uno de los pasillos, porque había niños, cuando en realidad no había nadie”. Hasta ese momento el profesional no notó nada extraño debido a que el golpe pudo haber generado un poco de confusión. Pero después “el menor comenzó a cambiar la tonalidad de la voz, en ese momento nos preocupamos y le dijimos su nombre, preguntándole ¿si se sentía bien?”. A lo que el niño respondió “no me llamó así con una voz grave que nos alarmó a todos”, afirma el médico.



