Creer o reventar

El extraño rincón del hospital Rawson donde pasan cosas que los médicos no pueden explicar

Hace años, una médica llegó hasta clausurar el lugar. Los camilleros dicen que allí tienen más trabajo. Los propios profesionales no encuentran una respuesta científica.Los testimonios.
viernes, 08 de marzo de 2019 · 08:34

 

Existe un lugar en el Hospital Rawson donde ocurren cosas que a los médicos les cuesta explicar desde la ciencia. Casos de repentinos deterioros en la salud, que a muchos de los propios profesionales que atienden tomaron por sorpresa. Lo define el testimonio de uno de ellos: “hubo más defunciones que en cualquier otra habitación. Desde el punto de vista estadístico viene teniendo más muerte que en el resto. Y no solo eso, sino que también hubo complicaciones con pacientes que estaban estables, pero por suerte los pudimos sacar adelante”.

Las fuentes prefieren mantener anónima su identidad como así también no identificar la numeración de la habitación, ni el servicio al que pertenece dentro del centro asistencial por temor a generar miedo a la comunidad. Pero aseguran que “en una época una médica de las más conservadoras que había, por decirlo de una manera, clausuró la habitación. Porque ponías un paciente ahí y algo pasaba. Obviamente eso duró muy poco porque no podés clausurar una habitación de un hospital público. Fue como hace dos años e incluso llevaron a un sacerdote para bendecir el lugar”.

La habitación es de una sala que estuvo siempre en el Hospital nuevo y en general no se la utiliza para pacientes críticos. Un profesional de la salud que trabaja en el sector, opina que “yo soy sólo un médico, me guío por los parámetros de la ciencia pero para mí ahí hay un portal al infierno. No puede ser que entre un paciente estable y tengas una exacerbación del cuadro clínico”.

Buscando mayores testimonios de lo que sucede en esa habitación, aparece la historia de una persona que vivió un episodio escalofriante durante una guardia. “Metimos una paciente que estaba completamente sana a la habitación.  Y una noche, mientras hacíamos la recorrida la encontramos llorando. Nos acercamos a preguntarle qué le pasaba, porque era muy tarde y todos dormían. Y nos dijo que había un niño llorando en la habitación que no la dejaba dormir. Y cuando le pedimos que nos señalara donde estaba aquel niño, no quiso decir nada más”.

“Por todos estos episodios, los médicos tratamos de no poner pacientes críticos por miedo a que se nos compliquen. Básicamente es una habitación donde los pacientes empeoran con más frecuencia. Con suerte tenemos uno o dos paros respiratorio por semana y da la casualidad de que casi siempre pasa ahí”, opina otro profesional de la salud.

Una paciente que estuvo con un familiar internado en esa habitación contó su experiencia durante su estadía. Sostuvo que “un día a la tardecita estábamos esperando que nos dieran el alta, entró una enfermera a realizar un chequeo y se fue. El problema fue que cuando vino el médico a preguntar cómo se sentía mi hijo le dijimos que bien, que recién se iba la enfermera. Pero el médico se sorprendió y nos dijo que no había ninguna enfermera de esas características trabajando en ese horario. Nosotros la vimos, incluso nos sonrió. Ahora que lo cuento me da escalofríos”.

Esos sucesos extraños en ese sector del hospital mantienen en vela a más de un empleado, sin importar el rol que desempeñe. Incluso los menos creyentes han llegado a aferrarse más a la protección espiritual ante la falta de respuestas racionales.

 

 

 

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