Haga frío o calor el hombre está atento a lo pasa a su alrededor, siempre con una sonrisa en el rostro y alguna que otra broma a los que se acercan a tomar un refrescante jugo, que a decir verdad ya es parte de nuestra identidad provincial. “Le sirvo un amarillo”, “se toma un fernecito”, o “venga señora que hace frio” cuando hacen 40º de calor. Estas son una de las tantas frases que utiliza Emilio antes de sacar uno de los conos de papel y servir un juguito bonano a 10 pesos.
El "psicólogo del pueblo" que vende juguitos y le canta a los sanjuaninos
El hombre trabaja en el puesto que está en Gral Acha y Rivadavia, a pasitos de la peatonal, en una esquina estratégica que los sanjuaninos utilizamos para hacer compras, pasear o el intermedio antes de hacer un trámite. Todo el mundo pasa por ahí y es por eso que se escuchan cuan historias y anécdotas entre quienes se acercan llamados por la tentación de un bonano. Puede ser que sean 5 minutos de pausa o media hora, pero en ese instante Emilio siempre esta charlando con alguien porque el hombre realmente disfruta de su trabajo.
“Este trabajo lo tengo como un adicional, yo antes trabajaba en un sistema de cobranzas y anda en bicicleta de manera permanente, hacia 40 kilómetros todos los días y eso me mantenía en una buena salud; pero el año pasado tuve un problemita en el corazón y por eso lo deje y me quede solo acá con lo del puesto” nos cuenta Emilio antes darle el segundo juguito a uno de los transeúntes que como tantos no se resiste a solo a uno.
La vida de Costa no fue solo la de alguien que recorría la provincia para exigir los pagos que la gente le debía a los dueños de diferentes locales. El hombre es padre de 4 hijos y tiene 8 nietos, y hace años fue un cantor de folklore que no se le achicaba a cuan escenario y peña se le cruzaba. “El clima era distinto, habían más escenarios, la gente se juntaba más, a mi me pasaban a buscar y salíamos a cantar a cualquier lugar. Era medio picaflor” dice entre risas y agrega que “anduve muchísimo tiempo en los escenarios en el año 79 y 80, siempre de solista recorriendo el repertorio de Horacio Guarani, el Chaqueño Palavecino, alguno que otro valsecito cuyano, todo lo criollito digamos” dice Emilio recordando con cierta nostalgia. Pero como dice el dicho en el buen sentido “el zorro pierde el pelo pero no la maña”. Emilio no ha dejado de ser un cantor, y esta vez lo hace detrás de ese carrito naranja que sobresale en el paisaje de nuestro microcentro.
¿Cómo que nunca lo escuchaste cantar? Si te pasó eso, disfruta de este breve video donde el maestro deja en claro que el talento sigue intacto.