Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan
El sanjuanino huevón
El sanjuanino huevón puede ser una muletilla folkórica y hasta simpática, siempre y cuando alguno no se lo tome en serio y termine creyéndose que aquí nos apilamos los zonzos contra la cordillera, tan lejos de las luces del puerto, tan azotados por el viento Zonda, que terminamos atontados.
Sanjuanino huevón sí. Sanjuanino estúpido, no. Muy llamativamente en dos semanas saltaron dos operaciones truchas de dos mega-empresas prestadoras de servicios públicos vinculados a la energía, que por supuesto terminaron impactando negativamente en nuestros bolsillos. Obvio, siempre los errores, las equivocaciones, son a favor de los que imprimen las boletas y en contra del que tiene que poner los billetes.
La semana pasada, al momento de convocar a la audiencia pública para la revisión tarifaria eléctrica, el presidente del EPRE, Jorge Rivera Prudencio, dejó al descubierto la maniobra de Distrocuyo. Resulta que la empresa encargada del transporte de la energía entre Mendoza y San Juan, cambió un aparatito y no lo calibró bien. Entonces tiró una reducción del consumo global que impactó en una sobrefacturación a lo largo de 2017.
Como el asunto terminó saliendo a la luz, el EPRE hizo la cuenta y anotó todo el crédito que tienen los sanjuaninos a su favor, para amortiguar en esta ocasión el próximo aumento tarifario, que quedó por debajo del 1%. Hubo y habrá pataleo de Energía San Juan. Seguramente irá a la Justicia. Mientras tanto, la realidad es esta. Nos cobraron de más en 2017 y ahora corresponde el reconocimiento en 2018. Puro y estricto sentido común.
Pero esto no es todo. Esta semana los diputados nacionales Walberto Allende, Graciela Caselles y Florencia Peñaloza denunciaron públicamente y ante Enargas otra avivada referida a las tarifas, en este caso, la que cobra Ecogas. La empresa se tomó la atribución de no leer el consumo de cada medidor domiciliario y facturó un consumo estimado, multiplicando cinco o seis veces el monto de los meses anteriores.
La trampa de Ecogas también quedó al descubierto y, hecha la denuncia, los usuarios están exentos de pagar. Tienen que hacer el reclamo, se los tienen que tomar, hacerles la lectura de consumo que corresponde, presentarla por escrito y recién abonar. Puro y estricto sentido común.
Cuesta pensar en las simples casualidades. En medio de la escalada de las tarifas, bajo el título de "sinceramiento", el usuario de luz y gas puso el hombro, la espalda, el cuello, el bolsillo y algo más. Apagó estufas. Desenchufó aparatos. Dejó de andar en patas y en remerita dentro de casa en pleno invierno, siguiendo el consejo presidencial. En este contexto, dos empresas vinculadas al negocio energético tuvieron sendas picardías.
El sanjuanino huevón pagó. Hasta que el sanjuanino huevón se avivó. Vaya el mensaje bien fuerte. Y quien quiera oír, que oiga.
JAQUE MATE