DE LO PRIVADO A LO PÚBLICO

Los edificios con sello cultural sanjuanino

En 14 de los edificios levantados por la Constructora Sabino Pignatari hay un aporte artístico netamente local para embellecer la ciudad Capital. Una a una, las esculturas y sus historias. Por Gustavo Martínez Puga.
lunes, 11 de enero de 2016 · 15:20
Por Gustavo Martínez Puga

Cada vez que decidió levantar un edificio, el empresario constructor Sabino Pignatari tuvo una preocupación extra a los cálculos matemáticos sobre la cantidad de hierros, cemento y ladrillos que iba a usar: la historia del lugar y de sus proximidades, el vínculo con la raíces sanjuaninas, y cómo hacer para que el frente del lugar no fuera una construcción más, sino que aportara algo desde ese emprendimiento privado a la cultura pública.  

Con ese objetivo entre ceja y ceja, Pignatari logró crear un sello para cada una de sus construcciones en la Ciudad de San Juan. El primero fue el edificio de la Federación de Viñateros, ubicado en la esquina de las avenidas Ignacio de la Roza y España, donde hoy funciona una farmacia. Y el último fue el Patio de San Ignacio, en la esquina de Hermógenes Ruiz e Ignacio de la Roza.

Así lo plasmó como una filosofía de trabajo para su empresa: "La poesía de autores locales, las semblanzas  de un San Juan de antaño, el universo legendario, visiones paisajistas,  evocaciones de personalidades locales o referencia a nuestra industria madre, componen la temática del aporte artístico realizado. Obras escultóricas como también los nombres de la mayoría de los edificios, hacen referencia a estos temas”.

De esa forma logró que los edificios Tulúm, Vaguan y Patio de San Ignacio, entre otros, tengan un sello propio con una raíz profundamente sanjuanina que llena de orgullo no sólo a los que viven o trabajan en esos lugares, sino a todos los que disfrutan públicamente de la impronta que esas obras artísticas le imponen al paisaje.

La leyenda del viento Zonda, la vendimia, el cóndor, la cordillera, Sarmiento, la ciudad antes del terremoto del ´44, la vieja Estación de trenes San Martín y la poesía de Buenaventura Luna, es una parte de la extensa temática usada en el frente de las construcciones.

Las técnicas utilizadas para las obras plásticas son cerámicas, baldosas industriales esmaltadas y modelo directo en alto y bajo relieve. También usaron materiales locales, como piedra laja y arcilla.

Los artistas convocados por Pignatari son Hugo Vinzio Rosselot (quien realizó la mayor parte de las esculturas), Inés Lalanne y Silvia Inés Pereira, quienes reflejaron citas poéticas de Julio Camilloni, Roberto Cossa y Buenaventura Luna.

En otras ciudades capitales del país hay incentivos legales para este tipo de emprendimientos que aporten a la cultura pública a través del frente de las construcciones. Por ejemplo, en la Ciudad de Córdoba lo hacen a través de las tasas municipales.

En San Juan hay proyectos de ordenanzas presentados en la Municipalidad de la Capital, pero nunca fueron tenidos en cuenta.

Eso implica que el aporte del sector privado a la cultura de la ciudad corra por cuenta propia del emprendedor, sin una ayuda desde el aparato estatal.

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