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domingo 26 de abril de 2026

27 de marzo / Día del trabajador aeronáutico

Un viaje a la cima del aeropuerto

Marcelo Villán empezó en 1981 como encargado de controlar el estacionamiento y desde 2010 es la máxima autoridad del Aeropuerto Domingo Faustino Sarmiento. Una historia de entrega y pasión. Por Jorge Balmaceda Bucci.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Jorge Balmaceda Bucci

En la primera frase que dice deja claro que se está frente a una persona cualificada y apasionada de la aviación. Pero aún más destacable es su capacidad de llevar al lenguaje cotidiano cientos de tecnicismos que pululan en el ámbito aeronáutico. Marcelo Villán, el jefe del Aeropuerto Domingo Faustino Sarmiento, ha hecho carrera –literalmente hablando- dentro de su trabajo. Empezó cortando tickets en el estacionamiento del aeropuerto y desde 2010 es la máxima autoridad del mismo. Un digno representante del “Día del trabajador aeronáutico”, que se celebra el 27 de marzo.

Nació en Bahía Blanca, pero el trabajo de su padre hizo que toda la familia tuviese que aterrizar en San Juan a finales de los ’60. Poco a poco fue buscando su lugar en la provincia, pero siempre sin tener la certeza de quedarse o volver a su terruño. Tal vacilación llegó a su fin cuando se enamoró de una sanjuanina y decidió definitivamente proyectar su vida en suelo (y aire) sanjuanino.

En 1981, después de haber trabajado junto a su padre durante varios años en diferentes proyectos que estabas encaminados a terminarse, le surgió la oportunidad de entrar en el área administrativa del aeropuerto provincial, más precisamente controlando el estacionamiento, y dijo que sí. Poco tiempo después estaba realizando tareas en el área contable apoyándose en sus conocimientos de perito mercantil. Pero el gusanillo de la aviación le pedía un poquito más y fue así como decidió meter la cabeza en el área operativa, haciendo primero el curso de meteorólogo y después el de controlador aéreo.

La torre del UAQ (código internacional que recibe el aeropuerto sanjuanino) se convirtió en su hogar durante muchos años –es prácticamente imposible ponerle una cifra a la cantidad de aviones que transitaron bajo su custodia-. Y por si faltaba algo, mientras en el gobierno se sucedían políticos de diferentes frentes, intensificó su preparación con un curso de instructor de torre de control y alguno que otro más. Y en 2010 su vuelo llegó a su techo provincial: fue designado Jefe del Aeropuerto Domingo Faustino Sarmiento.

“¿A quién no le gustan los aviones?”, expresó a modo de justificar una vocación con fuertes tintes de pasión. Una sencilla manera de encerrar en una frase más de treinta años de trabajador aeronáutico. Su versión de piloto, una materia pendiente. El simulador de la computadora que tiene en casa es una linda y asequible alternativa para despuntar el vicio.
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