Talentoso e imparable. Estiven Fernández era reconocido por ser un escultor muy querido en Calingasta y una de las personas que le dio vida al 'Paseo de los Enamorados', situado en una calle concurrida de Barreal. El domingo anunciaron que tras una larga lucha con una enfermedad, falleció, pero sus obras quedaron inmortalizadas para siempre.
El joven tenia un don especial, su especialidad era trabajar en maderas, tallando los árboles secos que estaban en el Paseo. Una de sus máximas obras e importantes fue la del 'Tótem' que realizó en en el cruce de la calle Los Enamorados y Las Heras, frente de la delegación Barreal del municipio.
Estiven tenía una lucha constante con una patología respiratoria que traía de niño, eso lo obligaba a depender siempre de un tubo de oxígeno. Producto de esta dificultad, el joven calingastino viajaba a la capital sanjuanina para tratarse y recibir una mejor calidad de vida.
Los vecinos colaboraban con donaciones y rifas para que se pueda comprar sus medicamentos
Asimismo, el artista calingastino había comentado en una oportunidad que tuvo que vender sus herramientas para poder costear sus remedios: "Yo no puedo pasar rabias; se me sube la presión. Pero quiero decirles a los sanjuaninos que si están enfermos, que la luchen; que no todo está perdido".