Están allí, agrupadas como lo quisieron la casualidad y las personas que, solo con un sentido de fe y agradecimiento, las fueron construyendo en los últimos 180 años. Algunas se dañaron y fueron reparadas sin un criterio establecido, otra fue cambiando solo con el impacto del clima y el paso del tiempo y todas fueron depósito de donaciones y, principalmente, de placas que se fueron acumulando promesante a promesante. Se trata del cuadro de capillas de la Difunta Correa, que ahora está casi en el final de un proceso de reconstrucción y reparación organizado, por primera vez en la historia.
Difunta Correa: la capilla donde todo nació, la primera placa y una renovación histórica
Las principales capillas que están bajo este plan son las cuatro más significativas: la de Caputo, la de Maldonado, la “Más antigua” y la del Mausoleo, según comenta Cecilia Berón, encargada del Área de Culto y Patrimonio del lugar. Una de las primeras cosas que se hizo fue sacar el techo que las cubría a todas, una especie de tinglado que impedía que se vieran en detalle y les restaban protagonismo. Además de reparar las paredes, puertas y luminarias.
“El desarrollo del plan para repararlas comenzó a delinearse en 2020, cuando la Fundación comenzó a hacerse cargo y se concreta desde el año pasado, aunque gran parte de las obras se han realizado en los últimos meses”, indica Berón.
Para realizar este trabajo, los encargados han tenido en cuenta que al paraje Difunta Correa se lo considera inserto en un Área Protegida y Patrimonio Natural. En el complejo hay Patrimonio Edilicio, Patrimonio Material y Patrimonio Inmaterial. “Por ejemplo, por Ley está el decreto en el que la figura de la Difunta Correa y la leyenda son Patrimonio Inmaterial de la provincia de San Juan”, explica la especialista. E indica que, las obras se desarrollan teniendo en cuenta cada uno de estos aspectos y haciendo foco en las historias y el detalle de las características originales del lugar, que se ha ido recolectando a través del relato de las familias del pueblo y la reconstrucción de la arqueología de las construcciones.
El cuadro de capillas y sus renovaciones
Si bien en el paraje se puede ver 16 capillas que han sido construidas por devotos a lo largo de los años y que tienen diversas temáticas, según el uso que les han ido dando las personas que realizan las donaciones, hay cuatro que se destacan por su antigüedad y su estado.
* La primera capilla
Conocida como Mausoleo, Capilla de Zeballos o Tumba de Deolinda, fue construida por Flavio Estanislau Zeballos, quien colocó allí los restos de la Difunta en agradecimiento por el milagro que le concedió.
La historia reza que, Zeballos realizó esta construcción cubriendo la tumba de Deolinda Correa en forma de agradecimiento en los primeros años del siglo XX. Tiempo antes, el arriero Zeballos había perdido 500 animales de ganado. Al caer la noche, se dirigió hasta la cruz de Deolinda Correa y delante de su tropa pidió: “Difunta Correa, te pido protejas a los animales y si los puedo recobrar te hago una manda -promesa-, que vendré y te construiré una capilla para cubrir tu tumba y tu cruz”. Al otro día, sobre una loma, que luego sería llamada “Cuesta de las Vacas”, apareció todo el ganado y Zeballos cumplió su promesa trasladando el cuerpo a una zona menos pedregosa y construyendo un mausoleo. Esta construcción es la primera en el enterratorio que sería el Cementerio Vallecito para luego convertirse en el paraje, y ha sufrido diferentes modificaciones debido a los terremotos de la zona y la acción humana.
En este caso, para la refacción se decidió ampliar iluminación eléctrica, mejorar la carpintería y los pisos, reparar las paredes y estanterías empotradas y limpiar las placas. Además de mejorar todo el exterior de la construcción de casi 200 años de antigüedad.
*La capilla más antigua
Se le dice “La más antigua” porque es la capilla que se ha mantenido con intervenciones mínimas desde su creación. Aunque es más nueva que la original: data de los últimos años de 1920 y los primeros de 1930. Incluso ha resistido a los terremotos de 1944 y 1977. Se desconoce quién la donó y se ha usado como espacio de oración.
Debido a la inscripción que se encuentra en el suelo de la capilla, un veredín de piedra, se le ha asignado popularmente al promesante Arnabio Álvarez, con fecha noviembre 2 de 1937, como posible donante y promotor de la edificación. Sin embargo, este dato se contrapone con la placa más antigua que se conserva adosada a la pared externa que da al acceso de la capilla. Se trata de la placa más antigua del paraje. Es un bajo relieve realizado en bronce, color dorado y refleja inscripta la leyenda: “A la Difunta Correa agradecidos. J. Carmona y flia. 25.11.1927”.
Este espacio, que permanece vacío, tiene paredes de ladrillo revocado y enlucido de cemento, pintadas de color rosado viejo, pero el paso del tiempo ha hecho que se encuentren muy deterioradas. Como consecuencia, se realizó un estudio de su estado arquitectónico y estructural con un equipo dependiente de la Dirección de Patrimonio de la provincia. Y lo que se decidió fue mejorar la estructura para conservar las ruinas tal como estaban, cercarla y dejarla para ser observada sólo desde el exterior.
*La capilla de Caputo
Conocida también como Capilla del campanil tiene la temática de gauchos y domadas, fue construida por Julio Caputo y data aproximadamente de 1950.
La historia dice que, los fines de semana Julio Caputo y su hermano viajaban al paraje a construir la capilla. En su interior se colocó una imagen de la Difunta Correa realizada por previo encargo a un artista, del cual se desconoce el nombre. Dicha escultura presenta el episodio de la muerte de Deolinda Correa en una postura no usual que la hace única: la figura femenina está sentada y apoyada al pie de un árbol que según la leyenda fue un algarrobo. En su regazo se encuentra el niño mamando de su pecho. La Difunta está caracterizada con vestiduras rojas y con el cabello trenzado.
En este caso, se mejoró el aspecto de las paredes, se cambió el cielorraso y se restauró la carpintería. Además, se mejoró el estado de los pisos y las instalaciones eléctricas. Sumado a eso, se restauró la imagen de la Difunta Correa que fue rescatada.
* Capilla de Maldonado
Conocida también como la Capilla de la iglesia, es un espacio de oración y data de la década del ’60. Es una edificación sismorresistente realizada por el empresario Tomas Maldonado. En su origen contaba con un altar destinado para celebraciones religiosas. También tenía un fino mobiliario integrado por bancos de madera, candelabros de cobre, pilas de cobre, manteles bordados en el altar y otros elementos que acondicionaron el espacio.
En este caso, se rescató las pilastras de bronce originales donadas por la familia Maldonado en las que se colocaba agua bendita, que después fueron reinstaladas en su lugar original. Sumado a eso, se colocó en las paredes cuadros donados recientemente con la temática del Viacrucis, debido a que esta capilla presentó antiguamente esas características.
Las otras capillas
El resto de las capillas que no forman parte de las cuatro centrales pero están distribuidas en el paraje son: la Capilla de las novias, que data de la década del ’40; la Capilla de los autitos y camiones, que es de 1952; la Capilla de los deportistas, que es de la década del ’40; la Capilla de las casitas, que data de 1945; la Capilla de los estudiantes, que es de 2008; la Capilla de fotos, que fue construida en 1978; la Capilla de las apuestas, creada entre 1970 y 1980; la Capilla de las prótesis, que data de la misma época que la anterior; la Capilla destina a ser “de los niños y niñas”, construida en 1989; la Capilla de la gitana, de 1985; las Capillas del bochín, de 1988; y la Capilla del constructor, de 2011.
Todas estas también fueron reacondicionadas y reparadas, mejorando su aspecto, su estructura y los elementos que poseen en su interior.