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sábado 30 de mayo de 2026

Familia

Cómo cambió ser madres y padres en los últimos años, por el trabajo de las puericultoras

De los consejos heredados entre generaciones a la información basada en evidencia: el acompañamiento profesional empezó a ganar terreno en la provincia y modificó la manera en que muchas familias viven la llegada de un bebé.

Por Bautista Lencinas

La maternidad y la paternidad ya no se viven igual que hace 20 o 30 años. En San Juan, ese cambio empezó a verse cada vez con más claridad puertas adentro de muchas familias: madres y padres primerizos que llegan al nacimiento con información previa, sabiendo qué esperar y con herramientas concretas para atravesar el embarazo, el parto y los primeros meses de crianza. En esa transformación, las puericultoras empezaron a ocupar un lugar clave.

“Una puericultora acompaña a las mapaternidades durante todo el proceso: desde el embarazo hasta el nacimiento y la crianza del recién nacido”, explicó Paula, puericultora y licenciada en Enfermería, en diálogo con Tiempo de San Juan. Aunque en Argentina muchas veces se asocia la profesión directamente con la lactancia materna, el trabajo va mucho más allá: incluye preparación para el parto, primeros cuidados del bebé, acompañamiento en el puerperio y contención para las familias.

Uno de los cambios más visibles, según contó, tiene que ver con el rol de los padres. “Antes el padre estaba mucho más asociado a trabajar y llevar plata a la casa. Hoy vemos cada vez más papás interesados en aprender y en participar de todo”, señaló. En las consultas, eso se traduce en cuestiones concretas: aprender a cambiar pañales, saber cómo darle una mamadera de manera segura, cómo acompañar la lactancia y hasta cómo actuar durante el trabajo de parto.

La diferencia, aseguró, aparece especialmente en la tranquilidad con la que las familias atraviesan el proceso. “Cuando vos les explicás por qué un bebé puede llorar toda la noche o qué es esperable que pase en los primeros días, se quedan tranquilos. La información los empodera”, resumió. No porque todo sea fácil, aclaró, sino porque el cansancio y las dificultades aparecen con expectativas más reales y menos miedo.

Ese acompañamiento también implica desarmar muchos mitos que todavía circulan de generación en generación. Desde supuestas señales durante el embarazo hasta creencias vinculadas a la lactancia, Paula aseguró que todavía llegan a las consultas muchas ideas heredadas de otras épocas. “Nuestro trabajo también es ordenar toda esa información y acompañar desde la evidencia científica”, explicó. A veces incluso las propias abuelas participan de las consultas, una situación que, lejos de generar choques, muchas veces termina siendo parte del intercambio.

Aunque en San Juan son menos de diez las puericultoras que trabajan activamente y todavía buscan avanzar con reconocimiento oficial dentro del sistema de salud, el interés crece año a año. Paula contó que hoy puede llegar a atender entre 40 y 50 consultas por mes, un número muy distinto al de sus comienzos en 2021.

“La información es poder. Y se nota mucho en la seguridad con la que esas familias viven todo esto". “La información es poder. Y se nota mucho en la seguridad con la que esas familias viven todo esto".

En una provincia donde hasta hace no mucho gran parte de la crianza se aprendía sobre la marcha y a puro consejo familiar, la figura de la puericultora empezó a instalarse como una nueva aliada. Y con ella, también cambió algo más profundo: la manera de cómo ser madre y padre.

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