El secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Sergio Iraeta, protagonizó un momento de tensión y desconcierto durante la inauguración del Congreso Maizar, un evento que reúne a los pesos pesados de la cadena del maíz. Lo que debía ser un discurso institucional más terminó convirtiéndose en un incómodo reclamo de validación cuando el funcionario, ante la gélida respuesta de su auditorio, decidió que el entusiasmo no era opcional, sino una orden.
Un alto funcionario nacional se enojó porque no lo aplaudieron durante un discurso: cuál era la frase "plausible"
Sergio Iraeta, secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, le pidió "flow" a una audiencia parca que no aplaudió una frase que el supuso merecedora del festejo.
La frase del "todo" y los "algos"
El punto de quiebre ocurrió cuando Iraeta intentó condensar la filosofía de gestión del gobierno en una sentencia que, a su criterio, merecía una ovación inmediata. La frase en cuestión fue: "No es fácil llegar al todo. Pero, como digo siempre, para llegar al todo, tenés que empezar por algo, y muchos algos hemos estado haciendo estos dos años desde el Gobierno".
Tras pronunciar estas palabras, el secretario guardó un silencio expectante durante varios segundos, esperando una reacción del público que nunca llegó. La audiencia, compuesta por empresarios, banqueros y productores, permaneció inmutable, sumiendo el salón en un silencio que las fuentes calificaron como "eterno".
"Pongámosle un poco de flow"
Visiblemente molesto por la falta de "onda", Iraeta rompió el hielo con una recriminación directa: "No dije la frase para que la aplaudan, pero me llama la atención que no la aplaudan". Lejos de retomar su discurso con naturalidad, redobló la apuesta exigiendo un cambio de actitud: "Si no le ponemos un poco de flow, un poco de onda, a la República Argentina y a lo que estamos haciendo, no vamos a salir nunca del pantano".
Ante la persistencia del silencio, el funcionario optó por la acción directa. Identificó a alguien conocido en las primeras filas (posiblemente un colaborador de confianza) y le dio una instrucción explícita: "Empezá a aplaudir así alguien aplaude". Fue recién bajo esta presión que los aplausos comenzaron a escucharse, aunque sin la espontaneidad propia de un apoyo genuino.
Un reclamo por la "falta de gratitud"
El enojo de Iraeta no era solo por la estética del discurso. El funcionario les recriminó a los empresarios que, a pesar de haber anunciado una baja de retenciones apenas tres días antes, la reacción del sector era nula: “Bajaste las retenciones hace tres días y es como si no hubieras hecho nada”.
Iraeta, un hombre de campo que se reconoce como productor, confesó lo desgastante que le resulta recibir críticas de sus pares en redes sociales, llegando a admitir que leer ciertos tuits de productores le da "ganas de agarrar el sulky a patadas". En un tono casi de advertencia, sentenció que el apoyo al gobierno de Javier Milei es una cuestión "pura y exclusivamente actitudinal", sugiriendo que, de no cambiar el ánimo del sector, podrían volver políticas que "esquilmen" nuevamente al campo.
A pesar de sus esfuerzos por pintar un "tren del futuro" hacia una "Argentina próspera", el secretario se retiró del estrado dejando un clima de distancia que ni el aplauso más forzado pudo disimular.