El sector textil e indumentaria atraviesa una de las etapas más críticas de los últimos años, afectada por una combinación de factores que incluyen el deterioro del poder adquisitivo, la apertura de importaciones y altos costos estructurales. Según datos de la Fundación Pro Tejer, la producción textil sufrió una caída interanual del 23,3% en marzo, posicionándose un 31,3% por debajo de los niveles de 2023.
Industria textil: 7 de cada 10 máquinas están apagadas y la inversión productiva toca mínimos históricos
: Mientras la inflación textil corre muy por debajo del nivel general, el sector enfrenta una "competencia depredadora" de productos importados que pone en riesgo el entramado productivo nacional.
Máquinas paradas y capacidad ociosa
La realidad en las fábricas es alarmante: la industria textil trabajó apenas al 40,2% de su capacidad instalada durante el primer trimestre del año. Esto significa que, en promedio, 7 de cada 10 máquinas permanecieron apagadas en los establecimientos productivos. Esta parálisis es un reflejo directo de la debilidad del mercado interno y de un consumo que no logra recomponerse, como lo demostró el Hot Sale de mayo, cuyas ventas cayeron cerca de un 10% en términos reales.
El impacto en el empleo y las empresas
El desplome de la actividad ha tenido un correlato directo en el mercado laboral. Entre diciembre de 2023 y febrero pasado, el sector registró la mayor caída porcentual de empleo privado formal, con una pérdida de 22.156 puestos de trabajo (una disminución del 18%).
Además, el entramado empresarial se está achicando rápidamente: se han perdido 803 establecimientos productivos registrados desde finales de 2023, lo que representa una reducción del 13% en la estructura del sector, concentrada principalmente en indumentaria, cuero y calzado. Ante la crisis, el 30% de las empresas ha optado por no reemplazar renuncias y un 20% ha recurrido a despidos directos.
Importaciones récord y precios rezagados
A pesar de la recesión, las importaciones de productos terminados han crecido de manera exponencial. Las compras externas de indumentaria se incrementaron un 79% en cantidades, alcanzando un récord histórico, mientras que las importaciones de insumos y materias primas para producir localmente se desplomaron.
En este contexto de "competencia depredadora", los precios del sector han quedado muy por debajo de la inflación general. En abril, mientras la inflación anual fue del 32,4%, la indumentaria y el calzado solo aumentaron un 12,7%. Según Pro Tejer, muchas empresas están vendiendo por debajo de sus costos para mantener liquidez y liberar stock acumulado, ya que 9 de cada 10 compañías no logran trasladar ni la mitad de sus aumentos de costos a los precios de venta.
Un futuro incierto
La inversión productiva también muestra signos de agotamiento, con una caída del 43% interanual en la importación de bienes de capital. Las entidades del sector advierten que, de mantenerse esta dinámica, 2026 podría consolidarse como uno de los peores años históricos para la inversión sectorial, poniendo en riesgo capacidades productivas y empleo calificado que tardarán años en reconstruirse.