La Cámara Nacional Electoral ya compiló los resultados en 23 distritos y, en ese global parcial, la diferencia a favor de Alberto Fernández se amplió. Sólo resta la provincia de Buenos Aires.
Los datos gruesos de este primer balance:
- Entre las 23 provincias escrutadas representan el 63% del peso electoral de todo el país. El 37% restante lo tiene Buenos Aires.
- En el conteo provisorio en esos 23 distritos, (con más del 98% de las mesas escrutadas), el candidato presidencial del Frente de Todos había juntado 6.960.754 votos afirmativos, un 47,25%. Su rival de Juntos por el Cambio tenía 5.075.102 sufragios: 34,45%.
- En el conteo definitivo en esas mismas provincias (con el 100% escrutado), Alberto F. subió a 7.232.518 votos y su porcentaje pasó a 47,55%. Es decir, sumó 271.764 sufragios y 0,30 puntos porcentuales. Macri, en tanto, totalizó 5.214.366 y quedó en 34,28%: aunque tuvo 139.264 sufragios más, su porcentaje bajó 0,17 puntos porcentuales.
- En conclusión, la diferencia en esas 23 provincias hasta el conteo provisorio era de 1.885.652 votos y 12,80 puntos, y con el definitivo pasó a 2.018.152 sufragios y 13,27 puntos. La brecha se amplió en 132.500 votos y 0,47 puntos porcentuales.
- Como quedaban mesas por escrutar, los dos candidatos sumaron votos en las 23 provincias escrutadas definitivamente. Pero en puntos porcentuales, Alberto F. mejoró en todas menos en CABA y Río Negro; mientras que Macri perdió centésimas en 14 y creció en 9.
- Una de las claves del aumento de la diferencia fue el conteo definitivo en Chaco. En el provisorio, sólo se había escrutado el 83,81% de las mesas. Queda mucho por contabilizar y Alberto F. sumó allí mucho más que Macri: 78.909 contra 27.967.
Según el conteo provisorio, con el 98,67% de las mesas escrutadas, Alberto F. llegó a 49,19% de los votos positivos, contra 33,12% de Macri. Esos números ya ubicaban al candidato K en el top five de los presidenciales más votados desde la vuelta de la democracia, sólo superado por Cristina Kirchner (2011), Raúl Alfonsín (1983) y Carlos Menem (1995). Ahora podría crecer unas décimas más.
Pero más allá de la estadística histórica, el dato que desvela a los dos polos de la grieta tiene fecha futura: 27 de octubre. Entonces, para forzar un balotaje, deberían darse dos fenómenos en paralelo: que Alberto Fernández baje y que Macri suba. Mucho.