"Lo lamento mucho, me pongo en el lugar de ellos. Yo no voy a defender a mi hijo porque no está bien lo que han hecho", manifestó Mónica, la madre de Agustín Emanuel Vila. En un crudo relato, la mujer pidió perdón públicamente a las víctimas y expuso las que considera fallas del sistema que impidieron que su hijo recibiera la asistencia necesaria antes de verse involucrado en el caso de doble violación y robo que conmociona en San Juan.
"Les pido perdón a las víctimas": el crudo relato de la madre de un acusado de doble violación que pedía ayuda desde 2024
Tras el ataque a una mujer y su hija menor de 13 años, la madre de uno de los detenidos, Agustín Vila, asegura que el episodio se pudo haber prevenido. Debate abierto.
Agustín Emanuel Vila es señalado como uno de los integrantes de la banda que, hace aproximadamente dos semanas y media, perpetró un violento asalto en el interior de una vivienda en Concepción, donde fueron abusadas sexualmente una mujer y su hija de 13 años. El joven fue detenido en el sector de urgencias de un hospital, a donde había sido trasladado por su padre debido a las heridas sufridas en una pelea callejera. Su progenitora insiste en que las responsabilidades deben ser compartidas por todos los involucrados, afirmando que los cuatro implicados actuaron en banda y son igualmente cómplices de lo sucedido.
La madre, en una entrevista con Radio Sarmiento este viernes, detalló la compleja convivencia y degradación que sufrió su hijo debido a sus adicciones, una problemática que comenzó cuando él tenía entre 14 y 15 años. "Llegó un momento en que en su casa se robó todo: ollas, platos; también está la otra persona que lo compra sabiendo para qué se lo compra. Y ya llegó un momento en que ya no tenía nada para vender en su casa y tuvo que salir a hacer daño. Yo cuando él empezaba que 'no, porque mandame la plata a fulano de tal', no, entonces no te transfiero nada y no te compro nada porque ya sabía que no era para comer. Él no salía a robar para comer, él salía a robar para consumir", relató con crudeza sobre la dinámica que se vivía en el entorno familiar.
Mónica aseguró que en reiteradas ocasiones acudió a las autoridades judiciales y policiales, llegando al extremo de entregar a su propio hijo en la comisaría para intentar frenar su conducta delictiva.
"Llegué al punto de pedirle a la policía que me autorizara a encadenarlo en la cama para que no saliera a hacer daño, pero me dijeron que si hacía eso la que iba a ir presa era yo", afirmó la madre de Vila.
Desde el año 2024, la mujer venía pidiendo insistentemente la judicialización del caso para lograr una internación en un establecimiento de modalidad cerrada, dado que el joven solía escapar de los institutos tradicionales. Sin embargo, asegura que se topó con limitaciones y las respuestas de los magistrados de aquel entonces quienes, según ella, argumentaban la imposibilidad de dictar una orden de ese tipo debido a los protocolos vigentes y el carácter voluntario de los tratamientos. Tras una breve experiencia en el Proyecto Juan, del cual el joven huyó, el sistema no volvió a recibirlo, ofreciendo en su lugar tratamientos ambulatorios que resultaban inviables por la falta de recursos económicos y movilidad de la madre, además de dejar al adolescente libre durante las tardes y noches.
El reclamo de la madre cambia ante la consumación del delito y la gravedad de la situación procesal de su hijo. Hoy, Mónica pide que la asistencia de las autoridades y del Estado hacia los jóvenes con problemas de adicción deje de ser voluntaria y se convierta en una política obligatoria, y que haya financiamiento para ofrecer una contención real y efectiva que evite que otros jóvenes terminen en la misma situación. Además, la mujer reconoció que el trágico episodio se podría haber prevenido si se hubieran escuchado sus reiteradas alarmas y pedidos de ayuda en los años anteriores, denunciando que la falta de respuestas sólidas y la rigidez de los protocolos actuales terminan provocando que la justicia y la sociedad actúen siempre detrás de la tragedia.
El violento episodio que originó la detención del joven ocurrió en una vivienda ubicada en Concepción, cuando una banda integrada por cuatro personas irrumpió en el domicilio con fines de robo. Durante el asalto, los delincuentes no solo sustrajeron pertenencias de la propiedad, sino que además sometieron a abusos sexuales a las dos moradoras que se encontraban en el lugar: una mujer y su hija menor de 13 años. Tras el ataque, los implicados se dieron a la fuga, iniciándose una investigación policial y judicial que derivó en la posterior localización y captura de Agustín Emanuel Vila, quien fue identificado como uno de los presuntos partícipes de los ultrajes.