En un giro crucial para la causa que investiga el brutal asesinato de José Yáñez, un jubilado ultimado a mazazos en su vivienda de Médano de Oro, Rawson, la Justicia dictaminó un severo revés para uno de los imputados. Este martes, las sospechas que pesaban sobre Jorge Buenanueva se profundizaron de manera drástica, provocando que el beneficio de la prisión domiciliaria le fuera revocado.
Caso José Yáñez: se agravó la situación del "amigo" que negó haberlo visto el día del crimen
La Fiscalía planteó nuevas líneas de la investigación donde dejan a Jorge Buenanueva muy acorralado y estando preso en su casa -como lo estaba- podía entorpecer la investigación.
Durante una audiencia clave, el fiscal Francisco Nicolía, de la UFI Delitos Especiales, le solicitó formalmente a la jueza de Garantías, Carolina Parra, una modificación en la medida de coerción que venía cumpliendo el acusado. El argumento del Ministerio Público Fiscal fue contundente: las nuevas tareas de investigación recabadas hasta la fecha complican severamente la situación procesal de Buenanueva. Según la fiscalía, el imputado -en su condición de detenido domiciliario- representaba un riesgo latente de entorpecimiento para el avance del caso.
A pesar de la férrea oposición de la defensa, la magistrada Carolina Parra dio lugar al pedido fiscal y ordenó la prisión preventiva de Jorge Buenanueva en el interior del Servicio Penitenciario Provincial por un plazo de dos meses.
Una mentira captada por las cámaras
Cabe recordar que Buenanueva, quien mantenía un vínculo de amistad con la víctima, se colocó en la mira judicial tras declarar inicialmente que no había visto a Yáñez durante los días previos al homicidio. Sin embargo, los investigadores no tardaron en desmoronar su coartada.
El quiebre de su versión se produjo gracias al relevamiento de las cámaras de seguridad del Banco San Juan de Pocito. En los registros fílmicos quedó asentado, con total claridad, que Buenanueva estuvo junto a Yáñez realizando trámites en la entidad bancaria apenas unas horas antes de que se cometiera el feroz crimen. Esa contradicción flagrante fue la "mentira" que terminó por hundirlo y motivó su detención original.
Las pruebas que lo acorralan: ADN y pisadas
El panorama para el imputado se ha ensombrecido notablemente con los últimos peritajes incorporados al expediente. Entre los fundamentos expuestos por la Fiscalía, se destacó el avance en los estudios genéticos. Si bien Buenanueva se había sometido libremente a las pruebas de ADN, trascendió que uno de los perfiles analizados arroja un resultado que podría vincularlo de forma directa con la escena del crimen o con la víctima.
A esto se le suma un nuevo y revelador elemento material: en los últimos procedimientos se secuestraron calzados pertenecientes al sospechoso, cuyas características morfológicas guardan una fuerte similitud con las huellas encontradas por los peritos de Criminalística en el interior de la casa de Yáñez. Lo macabro del detalle radica en que una de esas pisadas fue hallada sobre el propio cuerpo de la víctima, mientras que la otra fue detectada en otro sector de la vivienda. Dichos calzados serán sometidos a un exhaustivo peritaje comparativo en los próximos días.
La contracara de esta causa es la situación de los otros dos hombres que habían sido vinculados inicialmente a la causa. La Justicia determinó morigerar las medidas de coerción contra René Víctor Alomo y su primo, Lucas Alberto Pereyra.
A diferencia de Buenanueva, los estudios genéticos de Alomo y Pereyra arrojaron resultados negativos, confirmando que no había rastros de su ADN en el lugar del hecho ni en las muestras clave tomadas por los investigadores. Ante la falta de compatibilidad científica que los ligara al violento episodio, ambos recuperaron la libertad, dejando a Buenanueva como el principal y más acorralado sospechoso del homicidio en Médano de Oro.