Caso Rubén Quiroga

Humillante: el presunto asesino de Iglesia obligó a su mujer a cortarse el cabello como castigo

Empezaron a conocerse detalles de la espeluznante historia detrás del crimen de Rubén Quiroga. El hombre aparentemente atormentaba a la chica, culpándola y violentándose con ella por la situación.
lunes, 29 de junio de 2020 · 23:28

Luis Montaño aparentemente no se conformó con asesinar y quemar el cadáver del amante de su mujer. En los días posteriores al crimen de Iglesia, también hostigó y castigó a la joven de muchas formas para hacerla sentir culpable. La violencia ejercida por el obrero minero llegó al límite de obligarla a que se cortara el cabello, casi hasta raparse, como castigo y supuesta “demostración de amor”, según fuentes del caso.

Con el correr de los días, se van conociendo detalles escabrosos en torno a la relación que tenía Luis Montaño (31) con su pareja, Glenda Navila Aciar (23). El muchacho era un violento desde antes, pero mostró su peor rostro el 26 de mayo último, dijeron.  En las primeras horas de ese día, asesinó a golpes a Rubén Quiroga -el vecino y amante de su concubina- y después quemó el cadáver en cercanías de su casa en uno de los accesos a Rodeo, Iglesia, todo esto con la supuesta complicidad de la joven.

Esa es la sospecha, la única que existe por el momento, y que derivó en la detención de Montaño y Aciar el viernes 19 de este mes en su propia vivienda ubicada en un callejón próximo a la calle Tiro Federal y Ruta 150. Los investigadores llegaron allí por una serie de pruebas que señalaban que la chica fue la última persona que mantuvo contacto con Quiroga antes de su desaparición, además descubrieron que eran amantes. Por otro lado, en dos ocasiones, ella  había dicho que hacia como dos años que no hablaba con él.

Cuando los policías fueron a detenerlos, la propia muchacha se quebró y contó que su concubino lo había matado.  Y él le reprochó que todo era culpa suya. La versión sobre lo que ocurrió esa madrugada, es que la chica supuestamente citó a Quiroga en un lugar y en el momento del encuentro apareció Montaño, quien con un hierro golpeó y mató al amante. Según la hipótesis, posteriormente quemaron el cuerpo y arrojaron los restos de la víctima y parte de su bicicleta en el pozo ciego del baño de su casa.

Todo fue mantenido en secreto por la pareja. Pero Montaño supuestamente siguió hostigando a Navila. Fuentes del caso señalaron que el obrero minero era un violento con su mujer y esto  se pronunció después del crimen. No descartan que la haya golpeado, pero de lo que están seguros es que, en los días posteriores, la acosaba y violentaba psicológicamente. Muestra de ello es que obligó y exigió a la madre de su hija que se cortara el cabello casi al ras, como “muestra de amor”, revelaron allegados al caso. Más que una demostración,  se cree que era parte del castigo y la humillación para hacerla sentir responsable de todo por su infidelidad. Al momento del allanamiento, los investigadores de Homicidios y la Seccional 22 encontraron los mechones de la joven en un bolsa.

La violencia de género supuestamente ejercida por Montaño ahora podría ser utilizada como parte de su defensa. No descartan que ella haya sido obligada a participar del crimen, aunque por el momento es investigada como cómplice.

 

 

 

 

 

 

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