En la primera audiencia por el crimen de los abuelos Víctor Cesar Sillero y su mujer Florencia Bustos, el único acusado por los asesinatos, Sandro Javier Bordón (46), se abstuvo a declarar por recomendación del defensor oficial, el doctor Marcelo Salinas. El juicio se lleva a cabo en la Sala II de la Cámara Penal con el juez Ernesto Kerman como máxima autoridad. Por otra parte, la fiscal de la causa es la doctora Leticia Ferrón de Rago.
Además prestaron declaración sus hijas y otros testigos, quienes en sus relatos complicaron la situación del único sospechoso ya que alegan que lo vieron saliendo del consultorio de Víctor –el que tenía en su vivienda- momentos posteriores a la feroz golpiza y robo a los abuelos.
Según la mujer de Bordón, el acusado era cliente del masajista Víctor Sillero ya que sufría problemas en la ingle y en la cervical, por eso decidió acudir a los servicios del abuelo. La víctima era de ostentar el dinero ya que siempre solía andar con un fajo de billetes en sus bolsillos.
Esta situación fue visualizada por el presunto homicida, quien además sabía, dicho por Sillero, que había sacado todo el dinero del banco “porque desconfiaba de ellos y por recomendación de su contador”. Otra cuestión que también le contó el abuelo a Bordón era que tenía ganas de comprarse una casa ya que tenía el dinero para hacerlo.
Con toda esa información, el 23 de mayo del 2017, el imputado habría ido al hogar de los ancianos con la excusa de hacerse atender por Víctor pero en realidad los motivos de su visita eran otros.
Primero, golpeó ferozmente en la cabeza a Víctor Sillero, quien tenía 87 años, y luego fue por su mujer, Florencia Bustos (86), para luego fugarse de la escena con la gran cantidad de dinero que el marido de la pareja tenía en sus bolsillos. No pudo llevarse más nada porque cuando se disponía a revisar la casa, otro cliente tocó el timbre del consultorio para ingresar a su turno.
Lo que atinó a hacer Bordón fue tratar de irse por una puerta trasera del hogar pero como no pudo fue hacia la puerta delantera. Sin abrir la puerta, le dijo al cliente que ya salía, que estaban arreglando un problema de agua en el fondo.
Luego de ello, el hombre salió de la vivienda hasta con gorra para que no lo reconocieran. Los abuelos estuvieron vivos durante casi un mes hasta que el 15 de junio de 2017 falleció Víctor y cinco días después, el 20 de junio, dejó de existir su mujer, Florencia Bustos.
El cambio de caratula en la causa era inminente debido al fallecimiento de los ancianos. De la tentativa de homicidio se modificó a doble homicidio doblemente agravado por alevosía y criminis causa ya que el autor criminal intentó tapar todo con un robo. Sin embargo, hasta ese entonces no se tenían muchas pistas sobre el asesino hasta que el Gobierno de San Juan ofreció $500.000 a quienes aportaran datos sobre el homicida de los abuelos. Tres meses después del hecho, un testigo encubierto dijo que escuchó a Bordón confesarle a una vidente, de apellido Cortéz, la comisión de ambos homicidios.
Desde ese momento, Sandro Javier Bordón quedó detenido por orden del Cuarto Juzgado de Instrucción, a cargo del juez Martín Heredia Zaldo. Fue el mismo magistrado que después de recaudar las pruebas suficientes entendió que el único sospechoso era quien había cometidos los asesinatos y por ello decidió procesarlo por el delito por el que actualmente está siendo acusado en la Sala II de la Cámara Penal.
Las audiencias en la sala por el crimen de los abuelos Sillero seguirán durante toda la semana hasta que el juez Ernesto Kerman decida sobre el futuro de Sandro Javier Bordón. Previo a la sentencia, pasarán una gran cantidad de testigos que serán clave en la decisión del magistrado.