Tras el brutal crimen del anciano ciego en Santa Lucía, las investigaciones se dirigen a encontrar el asesino que torturó y acabó con la vida de Juan Ramón Escudero. Por ello, el cuerpo de la víctima aún está en la morgue judicial bajo pericias para hallar alguna pista que ayude a desenmarañar el extraño caso.
Lo que ocurrió pocas veces se vio en la historia criminal del país y ni hablar de la provincia. Según señalaron especialistas en el tema, que también se mostraron asombrados por el estremecedor y violento hecho, el hombre de 65 años sufrió los efectos del "empalamiento", producto del objeto cilíndrico que le introdujeron por el ano y le reventaron su interior.
"Reflejo vagal" habría sido el causante de la muerte por la introducción de un caño de al menos 10 centímetros de diámetro por el ano de la víctima, de edad avanzada y no vidente, totalmente indefenso. El acto reflejo ataca a la zona nerviosa de efínteres y afecta la actividad cardíaca, produciendo un paro cardiorespiratorio.
Acorde a la información a la que accedió este medio, el objeto le habría perforado los intestinos y, al momento de sacar el elemento contundente, parte de ellos fueron arrastrados. Es por eso que para quienes manejan el tema creen que el efecto se hizo con ensañamiento y con un importante uso de la fuerza.
Por el momento, la etapa de instrucción que ejecuta el Cuarto Juzgado de Instrucción, a cargo de Martín Heredia Zaldo, se desarrolla en secreto sumario en medio del escandaloso proceder de los oficiales de la Comisaría 29°, quienes informaron en un principio que el deceso del hombre se dio por causas naturales cuando se trató de un homicidio.
Tras pasar por el juzgado correccional de turno, la causa llegó a manos del magistrado de instrucción que de inmediato ordenó allanamientos, rastrillajes y un intenso trabajo en la escena del crimen, con la prueba del luminol en busca de ADN ajeno que incrimine a algún sospechoso.