Tras el revuelo que se armó en torno a la denuncia contra un párroco de Angaco por abuso sexual de un menor, el padre Walter Bustos dio la cara en Tribunales y llegó hasta el Segundo Juzgado de Instrucción para notificarse de la denuncia que se presentó en su contra.
Sonriente y tranquilo, el sacerdote caminó por los pasillos del palacio de la justicia sanjuanina y se presentó ante el magistrado Ricardo Grossi Graffigna, quien guardó hasta el comento completo silencio a pesar de la insistencia de los medios.
El religioso que se presentó sin sotana ni los hábitos comunes a un Padre, sólo llevaba en su pecho una cruz plateada de gran tamaño.
Implicado en la investigación tras la grave acusación, el hombre goza del beneficio de la libertad pues el juez que investiga no resolvió ningún tipo de medida preventiva, por el momento hasta tanto tener pruebas fehacientes de la denuncia como lo sería el resultado de la Cámara Gesell a la presunta víctima.
El escándalo estalló este miércoles por la tarde, cuando se conoció la noticia de que el presbítero habría abusado sexualmente de su sobrino de 15 años.