Perteneciente a una familia bien posicionada económicamente, Federico González es un joven al que nunca le faltó nada. Está detenido por haber atropellado y matado a un motociclista, fugarse e irse a dormir. El pasado 21 de septiembre, con el auto que le regalaron, un Ford Fiesta, se llevó por delante a un hombre que conducía su moto y se dirigía al trabajo en Calle 5 y General Acha. Después de atropellarlo, siguió con su ruta, llegó a su casa ubicada en Trinidad, dejó el vehículo estacionado en la vereda y se acostó a dormir en su habitación.
El conductor que sería imputado por homicidio culposo es un chico de 19 años que se egresó del Colegio Inglés hace poco tiempo y que decidió no estudiar más y trabajar con su padre, dueño de una reconocida empresa de transporte. Fuentes allegadas a su entorno, contaron que incluso el padre le iba a dar un emprendimiento en la provincia de Mendoza.
El vehículo de color rojo en el que circulaba esa trágica mañana era suyo. La noche anterior había estado en una fiesta que se celebraba por el Día de la Primavera en la localidad de el Médano de Oro y, alrededor de las 6 de la mañana, volvió a su casa por Calle 5, donde embistió a la víctima fatal.
Tras escapar del lugar e ir a su casa, la Policía que lo estaba buscando con gran intensidad, lo encontró y terminó tras las rejas. Por el momento, permanece alojado en la Comisaría 6ta a disposición de la Justicia. La causa la lleva el Primer Juzgado Correccional, a cargo del juez Eduardo Agudo.
Según informaron fuentes judiciales, González manejaba en estado de ebriedad y el dosaje habría dado más de 2 grados, cuatro veces más de alcohol en sangre de lo permitido.