El horroroso crimen de Ramón Escudero todavía tiene más preguntas que respuestas y, con una investigación judicial que mantiene total hermetismo, cobra fuerza la hipótesis que sostiene un ajuste de cuentas contra la víctima que murió de una bestial manera: empalada. Es que Tiempo de San Juan, en exclusivo, pudo saber que en la misma comisaría que intervino en el hecho, la 29º, existirían dos denuncias en contra de la víctima por abuso sexual.
La primera en lanzar la piedra fue la mujer de su sobrino que en un principio estuvo sospechada del homicidio junto a su pareja y por ello permaneció detenida unos días. Sin embargo, por falta de pruebas quedó liberada y, en diálogo con otro medio, declaró que el no vidente que murió con un caño en el ano tenía conflictos con familiares de dos personas que lo habían acusado de cometer el delito contra la integridad sexual y que ello sería motivo suficiente de vendetta.
Con el rumor dando vueltas, que llegó incluso de comentarios de usuarios de este medio, una fuente manifestó que Escudero tendría dos cargos en su contra y que, en uno de esos casos, habría encubierto a un violador.
Por todo eso, que el violento asesinato haya sido una venganza en nombre de presuntas víctimas de abuso sexual no sería una teoría descabellada. Según los especialistas en criminología, el móvil del vil deceso sería la clave para dar con el o los autores como así también resultaría importante la simbología del homicidio.
Sin pruebas contundentes hasta el momento que hayan arrojado los rastrillajes en la zona de la vivienda ubicada en Santa Lucía o el análisis de la escena del crimen, en busca de un vestigio de ADN que conduzca al asesino, son sólo indicios y versiones que cuadran los que tiene el magistrado que instruye el caso.
Con el cuerpo todavía en la morgue, el magistrado del Cuarto Juzgado de Instrucción, Martín Heredia Zaldo, tiene varios interrogantes por delante. De allí, cualquier indicio que se desprenda será vital para la investigación.