Todo se arregla de tal modo que cada ángulo del jardín tiene algo que contar y una experiencia para vivir. La diversidad de aromas, colores, texturas, sonidos, formas, componen escenarios que evocan diferentes paisajes naturales: cascadas, montañas, lagos y bosques. Para ello, se recurre a las rocas, que emulan montañas, a cascadas o fuentes de agua, que traen la frescura de los ríos, además de la vegetación que abraza y protege al caminante.
Si sos amante de la naturaleza, ¿cómo armar un jardín Feng Shui?
Un diseño que se acopla al latido de la Naturaleza, respetando el equilibrio energético Yin-Yang y la armonía de los cinco elementos universales. Mirá estos consejos.
Un jardín Feng Shui nunca es demasiado simple ni tampoco muy elaborado, se diseña a partir de conceptos complementarios: la sustancia (Qi) y el ornamento (wen), la creatividad artística (kung-fu) y la espontaneidad (tzu-jan). Espontaneidad (tzu-jan) y autenticidad (chen) son sus ideales inspiradores.
Los objetos decorativos como estatuas, fuentes, bancos, puentes o pérgolas, invitan a contemplar, y los senderos serpenteantes sugieren transitar. Emulando a pequeña escala los bellos jardines imperiales y los que rodean aún hoy los templos chinos, podemos reproducir en casa estos pequeños oasis urbanos.
Cómo componer un jardín Feng Shui La composición debe ajustarse al principio del equilibrio entre las energías Yin (reposo) y Yang (actividad), entre lo lleno y lo vacío, entre lo curvo y lo rectilíneo, lo abierto y lo cerrado, lo oscuro y lo luminoso. Los terrenos muy soleados, por ejemplo, sin sectores protegidos, o aquellos donde las plantas están excesivamente crecidas representan una fuerza Yang descontrolada. En cambio, un jardín oscuro y húmedo o con vegetación rala sugiere exceso de energía Yin, debilitadora. Mediante el uso estratégico de pérgolas, cercos de cañas, caminos de piedras, toldos, flores de colores, luces, etc., se busca equilibrar estos desbalances.
Es importante también incluir variados estímulos que involucren los cinco sentidos: colores y aromas agradables, agua en movimiento que genere un sonido apacible, plantas de diferentes tamaños, alturas y texturas dan dinamismo al paisaje. Un cambio inesperado en la dirección de un sendero puede dirigirnos hacia un banco rodeado de plantas aromáticas, toda una invitación a tocar, oler, sentir. Muy cerca, una fuente de agua, aunque sea pequeña, invita a la meditación y a los pájaros a beber.
Otro aspecto a tener en cuenta es planificar recorridos levemente serpenteantes y evitar los rectilíneos que puedan generar un Chi agresivo. Siempre hay que preferir las formas curvilíneas en macetas y otros objetos del jardín porque suavizan los contornos. Si en la construcción aparece un ángulo recto conviene colocar allí un arbusto, una escultura, o una fuente para neutralizarlo.
Periódicamente, hay que recorrer el jardín y corregir cualquier situación que emita energía corrupta (suciedad, objetos en desuso acumulados, agua estancada, malezas). Los sectores en penumbras se compensan con iluminación artificial para que al caer la noche la energía Yin no inunde el lugar. Cuando hay importantes cercos, se sugiere colocar luces entre las plantas, al nivel del piso, para activar la energía Yang.
En cuanto a la poda, el Feng Shui respeta las formas naturales, evitando las amputaciones indiscriminadas y las siluetas artificiales. Si hay plantas trepadoras, habrá que podar cada tanto para que no "ahoguen” la casa con un crecimiento descontrolado. Es fundamental que la vegetación esté sana y vigorosa. Para eso, se recomienda elegir especies que se adapten bien a las condiciones ambientales disponibles (viento, sol, humedad, temperaturas). El control de plagas y enfermedades así como la fertilización con productos orgánicos evitan plantas moribundas y emisoras de aliento maléfico o Sha Chi.
La zona perimetral debe funcionar como cerco protector de energías foráneas que puedan ser agresivas o negativas. Para ello, se utilizan plantas, luces, estanques o fuentes. Los carrillones de varillas grandes y huecas de metal y los de bambú, activan el Chi positivo ayudando así a filtrar el Sha Chi.
Es muy favorable que la pared del fondo tenga representada la presencia de la Tortuga Negra, el animal celestial que en la mitología china protege nuestras espaldas y evita la fuga de la buena energía. Una hilera de árboles o un cerco vivo alto y frondoso puede desempeñar esta función. Los laterales también deben estar perimetrados con cercos divisorios y protectores que representen a los otros dos guardianes, el Dragón verde a la derecha de la tortuga, y el Tigre blanco, un poco más bajo que el dragón, a la izquierda. El frente del jardín necesita un espacio abierto y despejado para recibir al Ave Fénix de las buenas oportunidades.
Reparo, belleza, motivación, conexión espiritual, admiración serena, son palabras definen algunas de las sensaciones que un jardín Feng Shui despierta en sus visitantes.
(Por Patricia Traversa, Directora del Centro Oficial de Feng Shui Profesional y autora del libro "Cambie su vida con Feng Shui”. Fuente: Entre Mujeres.Clarín)
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