Y al fin llegó la época en que los accesorios se hacen más visibles y más necesarios para armar un look, porque nos ponemos poco:top, pollera o pantalón y se terminó el cuento.
¡Este verano hay coronita!
Entonces aparecen los accesorios para contar otra historia; la que depende de como nos levantamos, o el evento que tenemos, y a veces traducimos en lo que nos ponemos.
Mirando unas fotos en Pinterest encontré la de mi gran inspiración (supongo que la de muchísimas): Sarah Jessica Parker, usando una especia de corona hecha con encaje negro endurecido con algún producto (Sex and the City II). Ahí me acordé de el look que usó para ser dama de honor de su mejor amigo gay, vestida con un smoking, y para darle el toque femme se puso esa corona.
Unos días después me fui al Barrio Chino y me compré una tiara, típica, la de princesa de Disney, y me sentí feliz. Es seguir jugando a los 40 años ¡Entonces vale!
Parecida a esta es la estilo princesa que me compre´
Estos accesorios son una de las tendencias de esta temporada que está empezando. Se viene mucho usa el peinado, pelo y los accesorios para el mismo, como protagonistas de nuestros looks.
Vienen de muchas formas y para el estilo de cada una. Los que pisan más fuerte son: vinchas, tiaras y coronas.
Por ejemplo, para las que son más tranquilas, no tan ostentosas y prefieren la sutileza pueden optar por pequeñas tiritas con brillos o con cuentas colgando atrás o metálica.
También pueden usarlas las que no tienen esa onda tan angelical, sino que son más minimalistas y vanguardistas. Vienen metálicas con formas redondeadas, que se enganchan atrás, en la nunca o tipo corona con dibujos geométricos.
Para las más osadas hay unas geniales que cuelgan sobre la frente, de tela, con piedras y metales.
También hay unas que son intermedias, tienen presencia pero no requieren una personalidad tan valiente para llevarlas. Estas pueden ser tipo vinchas, con una parte elástica (que no se ve), o colgando al frente o atrás en tiritas.
Y las que me gustan a mí, que no me importa nada que quede ridículo, me parecen geniales, divertidas y permiten seguir experimentando la sensación de juego (que lamentablemente perdemos con el tiempo); también me hacen acordar a cuando era chiquita y jugaba a ser Reina de la Vendimia.
Les muestro un ejemplo de una mendocina, que se hizo hacer una a medida para su casamiento. La novia es Laura Cáceres, quién me prestó una de sus fotos; y quién se la hizo se llama Merce Saguir (búsquenla así en Facebook; es genial y hace lo que le pidan).
¡Las veo por ahí vestidas de princesa!