Como parte de los actos oficiales por el Día de la Independencia, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, se sumó a la comitiva de mandatarios provinciales que viajó a la provincia de Tucumán para participar de la tradicional vigilia patria junto al presidente de la Nación, Javier Milei.
La histórica foto en la Casa de Tucumán volvió a mostrar un fuerte respaldo político federal de cara a los nuevos desafíos legislativos que planea encarar la Casa Rosada en el corto plazo.
Apenas concluidos los actos protocolares en la víspera de la fecha patria, Cornejo utilizó sus canales oficiales para sentar postura sobre el significado de este encuentro y el rumbo que, a su criterio, debe tomar la gestión pública nacional y provincial.
El mandatario mendocino destacó el valor de conmemorar una fecha tan fundamental para la historia argentina, pero aprovechó el escenario para poner el foco en la gestión y el mediano plazo, renovando el compromiso político de trabajar de manera conjunta por un país que cuente con instituciones sólidas, previsibilidad macroeconómica y un horizonte de crecimiento sustentable para todos los sectores productivos.
La presencia del gobernador de Mendoza en Tucumán se dio en un contexto de fuerte densidad política. Durante su discurso emitido por cadena nacional, el presidente Milei ensayó un balance de su gestión, recordando la firma del Pacto de Mayo sellada en 2024 con los gobernadores, un acuerdo que Cornejo acompañó desde un inicio, y enumeró logros económicos como la contención de la hiperinflación, la salida del cepo cambiario y la aprobación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Sin embargo, el eje central de la convocatoria presidencial estuvo puesto en el futuro inmediato. El jefe de Estado anunció ante los gobernadores aliados su intención de acelerar un nuevo paquete de reformas estructurales antes de las elecciones, apurando el tratamiento en el Congreso de proyectos clave como la reforma electoral, la ley de inviolabilidad de la propiedad privada y una ampliación denominada "Súper RIGI", bajo la premisa de que el oficialismo no tiene un segundo que perder.
Al subrayar la necesidad de edificar un país con previsibilidad e instituciones fuertes, el mandatario mendocino marcó la pauta de lo que las provincias demandan en esta nueva etapa de reformas: reglas de juego claras y consensos sólidos que permitan transformar los anuncios nacionales en realidades de crecimiento concretas para las economías del interior.