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El Acuerdo UE-Mercosur en Mendoza: entre el optimismo oficial por la baja de aranceles y el desafío de la competitividad a largo plazo

Si bien los primeros datos oficiales muestran un flujo inicial de 1.500 contenedores provinciales hacia el Viejo Continente, el acuerdo plantea un escenario de doble vía.

Miércoles, 08 de julio de 2026 a las 20:35

La Bolsa de Comercio de Mendoza se convirtió esta semana en el núcleo del debate sobre la inserción internacional de las economías regionales. Con la apertura del Seminario "Implementación del Acuerdo Interino de Comercio Unión Europea–Mercosur", organizado por el Gobierno provincial, funcionarios nacionales, diplomáticos y empresarios locales se reunieron para evaluar el impacto real, las oportunidades y las complejidades regulatorias que plantea el inicio de este nuevo esquema comercial.

El evento, que buscó capacitar al sector privado frente a la apertura económica, contó con la presencia del gobernador Alfredo Cornejo; el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Fernando Brun; y el embajador de la Unión Europea (UE) en Argentina, Erik Høeg.

Más allá de los discursos institucionales, el encuentro sirvió para trazar una radiografía del potencial exportador mendocino y de los desafíos de adaptación que enfrentarán las empresas locales.

Balance comercial y diversificación de la matriz productiva

En términos de impacto inmediato, el sector exportador local ya registra los primeros movimientos bajo las nuevas reglas arancelarias que entraron en vigencia el pasado 1 de mayo. Según datos provistos por el Ejecutivo provincial, de un universo inicial de 40.000 contenedores tramitados bajo el nuevo marco aduanero a nivel nacional, cerca de 1.500 contenedores corresponden a productos originarios de Mendoza.

Para la gestión de Cornejo, el tratado se presenta como una herramienta para apuntalar la estrategia de diversificación económica de la provincia. Si bien la agroindustria sigue siendo el actor principal, la administración local busca que la flexibilización del comercio con el Viejo Continente traccione a sectores emergentes o en etapa de reactivación, tales como la minería metalífera, los hidrocarburos, las nuevas energías y la economía del conocimiento.

Sin embargo, el éxito de esta inserción dependerá de la capacidad de financiamiento y de la adecuación técnica, ya que el mercado europeo se caracteriza por sus estrictas barreras para-arancelarias y altos requerimientos de calidad.

Un mercado de doble vía: 450 millones de consumidores y la competencia local

El embajador de la UE, Erik Høeg, destacó que el pacto consolida la mayor área de libre comercio desarrollada por el bloque europeo hasta la fecha, uniendo un mercado global de 700 millones de personas y ofreciendo a la Argentina acceso previsible a 450 millones de consumidores.

Desde una perspectiva analítica, el interés europeo en Mendoza no se limita a las manufacturas de origen agropecuario tradicionales (como el vino, el aceite de oliva y los frutos secos), sino que apunta de manera estratégica hacia la provisión de minerales críticos, insumos indispensables para la transición energética que persigue el continente europeo.

Por su parte, el subsecretario de Relaciones Institucionales de Mendoza, José María Videla Sáenz, recordó que la implementación del acuerdo llega tras 27 años de negociaciones y que la baja de aranceles se aplicará de forma gradual. No obstante, el funcionario advirtió sobre la naturaleza de doble vía del tratado:

“Es fundamental establecer los parámetros necesarios para que nuestras empresas puedan prepararse y competir con compañías europeas que, en el futuro, podrán ingresar a nuestros mercados”.

 

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