Tiene 39 años, una pasión intacta por Ford y un Falcon amarillo que es mucho más que un auto. Mientras convive con una rarísima enfermedad y ya no puede manejar, el “Patito” vuelve a soñar gracias a una movida solidaria inició Fabrizio Benedetti y que ya unió al ambiente del automovilismo. El objetivo: restaurarlo.