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jueves 2 de abril de 2026

La Difunta en el arte: fascinación por la mujer yacente

El artista plástico Carlos Gómez Centurión dibujó y pintó miles de imágenes de la Difunta. ¿Es devoto? El mismo te lo cuenta. Por Viviana Pastor
Por Redacción Tiempo de San Juan

La obra "La Difunta" tiene 2 metros de alto por 1,50 de ancho y es vertical, cuando todas las representaciones de ella son horizontales. Tiene una larga cabellera de pelo real, esto, por la necesidad del artista de darle volumen y hacer que la mujer "saliera" del plano. Es una obra diferente.

El artista Carlos Gómez Centurión pintó este cuadro de la Difunta Correa en 2007 y ahora es parte de la colección del Museo de Bellas Artes Franklin Rawson.

"En el cuadro la Difunta está en una posición casi vertical, en los bocetos puse una modelo que posó de esa manera, hice muchas fotos y dibujos, siempre con el brazo tendido hacia abajo. Y en todos los bocetos aparece esa línea horizontal ondulada que por entonces no sabía muy bien que era, después me di cuenta que está atravesada por el brazo de ella y de alguna manera es el nexo, la Difunta es el puente entre ese abismo que conecta los dos mundos, el de abajo y el de arriba. Pero es increíble porque apareció desde el primer boceto así", contó Gómez Centurión.

Pero no es la única pintura de Carlos con el tema Difunta Correa, de hecho es una figura recurrente en su obra. ¿Fascinación? ¿Es tan devoto que repite la imagen y todo lo que sucede en el santuario miles de veces?

"No sé si soy devoto o no. No practico ninguna religión, pero siempre me fascinó esto de la relación directa del hombre con Dios, con el más allá o como se llame. A veces creo que no soy devoto, pero a veces creo que sí", contó. De hecho, en la obra "Promesante", a la imagen en cuestión le agregó exvotos entre los que figura una placa de bronce que dice "gracias Difunta Correa, Carlos Gómez Centurión", como si fuera un promesante mas, agradeciendo.

He pintado a la Difunta de mil maneras tradicionales, la mujer yacente, y muchas veces se parece más a una madona italiana que a una criolla. Hasta el Correo Argentino hizo una estampilla con una obra mía de la Difunta Correa.

Recién llegado de Londres, donde expuso parte de su obra en la muestra "Lost in landscape", en la galería inglesa Jaggedart, Carlos contó que en la obra de la Difunta quiso reflejar de alguna manera la sensación de caos y color que hay en el santuario. "Lo tradicional es la mujer muerta en un paisaje, yo quería que no fuese un paisaje sino que mostrara lo caótico, lo que significa la energía que hay en el santuario, que es apabullante", destacó.

Rescató maravillosas anécdotas en torno a su relación con la santa popular. En el año 1998, realizó en el Foyer Sur del Auditorio Juan Victoria, una muestra que se llamó: "Carlos Gómez Centurión: diez años de pintura". Allí armó una instalación cuyo tema era la Difunta Correa y para ello fue al paraje y habló con el administrador para que lo autorizara a tomar prestados algunos elementos que dejaban los promesantes, bajo juramento de devolverlos al finalizar la muestra. Carlos tenía dudas sobre si esto sería correcto o no, pero el administrador le dijo que "por favor" lo hiciera porque le interesaba que se difundiera el culto en los ámbitos del arte.

Gómez Centurión hizo un inventario con todo lo que tomó prestado, el administrador le dijo que no era necesario, pero el artista le contestó: "No lo hago por usted, lo hago por Ella".

La instalación terminó siendo una verdadera capilla del paraje, con objetos reales y una escultura de la Difunta realizada por el artista, en total ocupaba 7 x 7 metros y 3 de altura con una cubierta de malla mediasombra negra. El piso era de arena y por todos lados estaban los muchos elementos del oratorio.

"Una persona me cuestionó, me dijo 'estas usando los exvotos de la gente en provecho propio, es indecente'. Me increpó mal. Le dije que ya lo había pensado, que tenía la misma duda. Pero a poco de arrancar la exposición empezaron a aparecer monedas en el piso y después estampitas, todo esto en el Auditorio donde van los 'intelectuales'".

En ese escenario una señora le dijo a Carlos:

-Tengo que cumplir una promesa a la Difunta, ¿la puedo cumplir acá?.

-¿A usted que le parece?

-A mi me parece que sí, porque esto es lo mismo.

-Haga lo que le parezca, pero le garantizo que todo esto vuelve al santuario.

Al poco tiempo la vio, arrodillada frente a la escultura, rezando. "Esa fue la respuesta a mis dudas, era una instalación de arte que se convirtió en santuario. Me sentí pésimo cuando me increparon, porque tenía razón en algún un punto. Pero después, esa situación me dio la respuesta. Esa es la relación que tiene la Difunta Corea con el sanjuanino".

 

 

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