El jazz ha demostrado una vez más su capacidad para tejer puentes invisibles y muy amplios. Natacha Cruz, presidenta de la Fundación Circuito Argentino de Jazz, acaba de protagonizar un hito sin precedentes para la escena musical de la región: representó al país y a San Juan en el prestigioso foro internacional Jazz Across Border, que se desarrolló de forma paralela al imponente Festival de Jazz Internacional de Moscú.
La invitación, que llegó directamente hacia la directiva de la organización, generó en un principio una profunda sorpresa. "Rusia es un país lejano, y no teníamos mucha noción de ese mercado. Además, está pasando por un momento complicado y no es fácil llegar, pero lo logramos con un enorme esfuerzo desde la Fundación", confesó Cruz, conmovida desde la capital rusa.
El impacto de una magnificencia ordenada
Instalada en el corazón de la urbe euroasiática, la gestora sanjuanina no intentó disimular su fascinación ante el choque cultural. "En Occidente tenemos un preconcepto un poco errado de lo que es Rusia. Todos conocemos la importancia de su ballet o su arte pictórico, pero estar acá te hace dimensionar la realidad. Todo es grande, imponente y ordenado: desde las veredas anchísimas hasta la limpieza absoluta, sin una baldosa fuera de lugar", relató, marcando un "océano de diferencia" con las postales cotidianas de nuestro país, aunque sin dejar de extrañar la calidez y la "chispa descontracturada" de la idiosincrasia argentina. Asimismo, destacó la seguridad de una capital donde se puede caminar solo a cualquier hora con el celular en la mano sin percibir peligro alguno.
El festival, presidido por el célebre músico Igor Butman —a quien Cruz definió como "el artista del pueblo" tras haber podido dialogar con él—, satura de ritmos afroamericanos los diferentes parques de Moscú, combinando propuestas pagas con imponentes escenarios populares y gratuitos de una altísima exigencia técnica, rodeados de patios gastronómicos y actividades familiares.
Misión federal y diplomacia cultural
La presencia de la Fundación en Rusia no es un hecho aislado, sino la consecuencia de un persistente "caminito de hormiga" que Cruz lidera desde el año 2017. La institución, que se erige como la única organización legalmente constituida que nuclea a los jazzistas en todo el territorio argentino, ya ha conquistado nexos en mercados exigentes como Nueva York (con misiones en 2025 y 2026), Canadá y Chile (donde participa desde 2023 en el encuentro M Jazz).
Para este viaje, la presidenta no armó una valija de ropa, sino una maleta cargada de material musical, carpetas institucionales y kits de prensa digitales de músicos de Santa Fe, Jujuy, Córdoba y Tierra del Fuego. "El músico quiere tocar y girar, pero para que eso suceda las organizaciones cumplimos un rol diplomático fundamental. Yo vengo a contarle al mundo quiénes somos", explicó con firmeza. Gracias a estas gestiones internacionales, la Fundación logró hitos locales previos como la histórica presentación de la prestigiosa saxofonista Melissa Aldana en el Teatro del Bicentenario de San Juan.
El día en que San Juan brilló en la pantalla gigante de Moscú
El punto álgido de la travesía ocurrió en el plano académico y de industria. Natacha, en primer lugar, superó con éxito una entrevista en los imponentes estudios del canal internacional RT, donde fue entrevistada por un presentador oriundo de Buenos Aires. "Me hicieron hablar en ruso y pido disculpas al pueblo, pero lo hice con mucho amor y respeto", señaló entre risas y nervios, sabiendo que la nota iba por televisión.
Sin embargo, el verdadero desafío se concretó en horas más tarde, coincidentemente en el día de la Fundación de San Juan, en el imponente centro de negocios de Moscú. Allí, ante productores, sellos discográficos y directores de festivales de todo el mundo, Cruz ofreció su ponencia sobre la gestión público-privada en la Argentina y el valor del jazz como plataforma para el turismo de eventos. En las pantallas gigantes del auditorio se proyectaron videos promocionales oficiales de San Juan y del Teatro del Bicentenario.
"Cuando vi el tamaño de esa pantalla y entendí dónde estaba, me empezaron a temblar las piernas y a sudar helado", reveló con total honestidad. "Es una responsabilidad enorme mostrar los frutos de una fundación tan pequeña en el otro lado del mundo. Aún no sabemos cómo llegaron a nosotros, pero el recibimiento fue increíble; incluso una de las chicas de la organización estudió español durante un mes solo para poder hablar conmigo".
Con la premisa de que "en las cosas más sencillas está la grandeza", la gestora sanjuanina buscó consolidar este puente internacional para que, en un futuro cercano, el mundo entero viaje a San Juan motivado por la fuerza de su propio festival.