Mientras la ciudad duerme los miércoles en la
noche, en Luna Morena los técnicos y los músicos del "Yeyo” se están preparando
para dar su clásico show entre semana que cautiva tanto a fans como a amantes
del baile. Desde hace cinco años los miércoles son del cantante tropical. Entre
150 y 200 personas se juntan en el boliche para escuchar temas clásicos y las
nuevas canciones que serán lanzadas próximamente en un nuevo CD.
Antes de las 2 se empieza a juntar la gente en
la puerta del boliche. Las chicas no dudan en optar por la comodidad de las
zapatillas o de las botas sin taco para poder recorrer la pista con sus pasos
cumbieros cuando la música se adueñe de Luna. Apenas abren las puertas, el
público del "Yeyo” paga sus entradas ($50 las chicas y $70 los hombres) e
ingresa al boliche.
Las típicas luces de colores, copones de
cerveza y fernet más los temas de Amar Azul van aclimatando a la gente, que
poco a poco comienza a mover los pies al compás del ritmo cumbiero.
Los 12 músicos que componen la banda del
"Yeyo” esperan en el hall de ingreso el arranque del espectáculo. Los músicos
acomodan temprano sus instrumentos en el escenario. Explican que empezaron a
tocar todos los miércoles hace cinco años, primero en Tangopolis, luego
siguieron en Open Plaza para terminar en Luna Morena.
"Es un clásico, tocamos igual aunque haya poca
gente. El ensayo nuestro es en el escenario, a veces nos reunimos los miércoles
más temprano pero ya nos conocemos mucho. Tenemos implementado un sistema de
señas para cada uno de los temas. Así que hacemos una seña y sabemos qué
canción vamos a interpretar”, contó el "Hormiga”, el animador de la banda.
El "Yeyo” tiene casi toda la semana ocupada.
Tocan los miércoles en Luna pero el resto de la semana la banda se divide entre
tocadas en otros boliches, en fiestas privadas y en espectáculos y fiestas
populares en otras provincias del país. "Tocamos para todas las clases
sociales, hemos tocado en bailantes y en los cumpleaños de los más chetos”,
agregó el Hormiga, quien también fue locutor de radio Del Sur y de radio Max.
Sin cábalas para salir al escenario, ni de los
músicos ni del "Yeyo”, la banda sale al escenario. El cantante es la estrella.
A las 3 arranca el show de Roberto Sosa, el nombre verdadero de este intérprete
sanjuanino. Tiene puesta una campera roja, su color favorito es un infaltable
en su look.
Todas las noches de miércoles arrancan con un
lento, que hace delirar a las chicas que gritan enardecidas abajo del
escenario. Al cabo de unos cuatro o cinco temas, las parejas se animan a bailar
en el medio de la pista. Los pasitos son cortitos y las vueltas llevan a las
chicas a balancearse cual bailarinas de ritmos caribeños. Los hombres más
expertos bailan con dos y hasta tres chicas. Es que los buenos bailarines no
abundan.
La gente se acerca al escenario y les convidan
tragos a sus ídolos. Ellos aceptan, les pegan un par de sorbos y siguen. El
"Yeyo” es todo un artista. Es muy gestual, no pierde la afinación y le da a su
público esa presencia escénica que esperan. El "Hormiga” se encarga de animar a
la audiencia. Levanta hasta al más amargado con las frases que tira.
Minutos antes de un corte que hace en todos
los shows el "Yeyo” suena al palo "Locura”, uno de los clásicos del repertorio
cumbiero. Apenas arrancan los músicos con los acordes, se genera la locura
literalmente en la gente. Todos se saben de memoria la letra, que tararean
mientras demuestran su talento en la pista de baile.
"Ya vamos por cinco años todos los miércoles,
con lluvia, con Zonda, con temblores. Nos tocó hasta un temblor acá. Teníamos
que meter un día más en la semana y fue una época en la que no veníamos al
palo, entonces decidimos meter los miércoles en un lugar chico como Tangopolis,
en donde ahora es Zen. Empezamos para menos de 40 personas pero tuvimos que
cambiarnos a otro lugar porque resultó chico. Es un clásico y estamos muy
contentos”, contó el "Yeyo”.
Luego del corte, la música sigue. Los fans
continúan allí, haciéndole el aguante al cantante tropical que se ganó un lugar
en el corazón de los sanjuaninos.