En marzo de 2002, el Congreso de la Nación declaró el 1 de julio como el Día del Historiador, con el motivo de homenajear a los investigadores, profesores y escritores que se dedican a realizar y difundir el estudio del pasado.
¿Por qué se celebra el día del historiador?
¿Por qué el 1 de julio? En esta fecha, en 1812, el Primer Triunvirato ordena redactar los hechos acontecidos en la Revolución de Mayo de 1810, con el motivo de perpetuar los hechos acontecidos y rememorar “la época gloriosa de nuestra independencia civil”.
La tarea recaerá sobre los hombros del Dean Gregorio Fúnez, quien fue uno de los recordados rectores de la Universidad de Córdoba. El resultado fue la publicación de “Ensayo de la historia civil del Paraguay, Buenos Aires y Tucumán”.
Fúnez fue un eclesiástico y uno de los grandes humanistas del Río de la Plata. Además, ferviente partidario de la revolución de mayo.
Un pequeño viaje en el tiempo:
En esa época, comienzos del siglo XIX, la actividad histórica estaba reservada para los eruditos, más que nada en Hispanoamérica.
La educación superior (como hoy la conocemos) era accesible solo para un sector de la población, representado en la curia de la Iglesia y a las familias adineradas que podían pagar la educación de sus hijos para que estos ocuparan cargos dentro de la administración estatal. De este modo nacerían los liberales que liderarían la revolución de Mayo. Lo que se ve reflejado en las figuras de Fúnez y de Manuel Belgrano por ejemplo.
Por lo tanto el estudio histórico era llevado a cabo más que nada por eclesiásticos. Observemos el panorama: la única casa de estudios del territorio que hoy conocemos como Argentina era la Universidad de Córdoba, una de las primeras de América, fundada en 1613 por la Orden Jesuítica. La Universidad de Buenos Aires, que vendría a formar la universidad “liberal”, recién fue fundada en 1821.
Por lo que la obra de Fúnez es un fiel reflejo del concepto de la historia de ese momento, 1812. Una obra lineal que se remite a explicar el pasado de una forma narrativa. El análisis que se hace hoy en día de los hechos del pasado es mucho más profundo. Pero esto no quiere decir que hay que desmerecer la obra de Fúnez, todo lo contrario.
La Revolución de Mayo, la independencia Argentina, La creación de nuevas instituciones académicas permitió el acceso de muchos estudiantes a la ciencia, y la Historia no queda al margen de ello.
Este fue el primer paso en torno a la construcción de una historia nacional que en el día de hoy se sigue montando, con la labor de los investigadores que profundizan en el pasado para emerger con nuevas respuestas (y nuevas preguntas también), de los profesores cuyo inmenso trabajo de educar a los más jóvenes y a los futuros profesionales es irreprochable y a los escritores quienes bajo su pluma dan a conocer, aunque sea la historia más mínima, lo sucedido a los demás.
Para todos ellos, feliz Día del Historiador.
Por Iñaki Saharrea – Estudiante de la Licenciatura en Historia
Departamento de Historia – FFHA - UNSJ