El caso de Tomás Vidal despertó bronca e indignación en toda la sociedad. Es que se recibió de licenciado en Comercio Internacional en la Universidad Siglo 21 y lo “festejó” con una burda representación de una mujer víctima de femicidio: se envolvió en plástico con una soga en el cuello, un pañuelo verde y la frase “la culpa no era mía”. De inmediato, la imagen comenzó a viralizarse y alcanzó tal magnitud que desde el establecimiento educativo tomaron cartas en el asunto.
Primero, mediante un comunicado, informaron que se le inició un sumario donde establecen responsabilidades y sanciones que corresponden en función de su conducta, “contraria a los valores que esta institución promueve y representa”. Además, aseguró que “no permitirá ninguna manifestación ni comportamiento que atente contra las mujeres, la igualdad de derechos, la pacífica convivencia entre los ciudadanos y el respeto a las diferencias”.
Por otro lado, la rectora de la Universidad, María Belén Mendé, aseguró que le harán reprobar el seminario final para que lo vuelva a cursar y que además curse una materia de Género y Diversidad. De esta manera, la anularon la tesis que presentó para recibirse.
En otro comunicado, las autoridades del establecimiento difundieron que las sanciones ya fueron aplicadas: se le decretará una sanción denominada “apercibimiento”, lo que supone faltas graves, además de ponerle de nota “cero” en su trabajo final y que deba recursarla de manera obligatoria, junto a la materia mencionada anteriormente.