El Gobierno nacional negó un conflicto con la Iglesia Católica después de que se anunciara el fin del aporte del Estado a las arcas del credo religioso. De acuerdo a lo que indica Clarín, el secretario de Culto de la Nación, Alfredo Abriani, afirmó que la renuncia al aporte económico fue “totalmente amistosa”.
La relación entre la gestión de Macri y la Iglesia comenzó a complicarse en febrero cuando se habilitó el debate por la legalización del aborto y se puso mucho más compleja tras la misa de Moyano en Luján.
Hasta el anuncio del viernes por parte de la Conferencia Episcopal, el Estado le transferiría este año 130 millones a la Iglesia para su sostenimiento. De acuerdo a los líderes religiosos el aporte estatal que representa el 7% de su presupuesto.
Igualmente, desde el Ejecutivo señalaron que “no hay ningún apuro para la implementación por más que algunos quieran ver un conflicto en esto: que el Gobierno le saca a la Iglesia o que la Iglesia renuncia. No hay nada de eso, es una relación totalmente amistosa en torno a este tema y lo estamos trabajando seriamente”.
“No hay plazos ni términos de inicio. Por eso están garantizados los mismos fondos para el año que viene e incluso para el otro”, puntualizó Abriani.
Por ahora se mantienen las reuniones para intentar definir las alternativas que se aplicarán para finalizar con los aportes, pese a que todavía no se había anunciado la creación de una comisión eclesiástica.
Fuente: MDZ