Una vez más, la Policía debió custodiar un ruidoso acompañamiento fúnebre que incluyó el paso por una cancha de fútbol y la detonación de bombas de estruendo.
A lo largo del cortejo fúnebre fueron sumándose efectivos del GOM, de Infantería, de Guardia Urbana y del 911. Fuentes de la fuerza indicaron que alrededor de 50 motocicletas con dos personas cada una, 40 automóviles y dos colectivos particulares acompañaron el féretro.
Primero se detuvieron en Las Heras al 1.400, donde arrojaron fuegos de artificio y bombas de estruendo. Luego continuaron hacia el estadio del Club San Martín y allí realizaron cánticos alusivos al equipo de fútbol del que era hincha el fallecido.
Finalmente, se dirigieron al cementerio sin que se produjeran incidentes debido a la fuerte presencia policial.