Rusia acusó días atrás a EEUU de montar laboratorios para la construcción de armas químicas en Ucrania. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, le pidió al gobierno de Joe Biden que aclare qué función cumplen y en que están trabajando los biolaboratorios instalados en Ucrania y financiados por el Departamento de Estado norteamericano.
EEUU negó rotundamente la acusación a través de palabras de la subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, que dijo que su país no desea que Moscú sepa lo que se hace o produce en esas instalaciones, y cerró el comentario con un argumento por demás simple: “Es una clásica técnica rusa para culpar a cualquier otro tipo por lo que planean hacer ellos mismos"
El guante arrojado por Rusia fue levantado por la República Popular China.
La portavoz del gobierno de Xi Jinping planteó “tres preguntas que EEUU puede responder directamente parta demostrar su inocencia”.
En un extenso hilo de twitter, la funcionaria china escribió: “"¿Qué estaba tratando de ocultar la Embajada de EE.UU. en Kiev al eliminar apresuradamente documentos de su sitio web? ¿Por qué ha prevenido EE.UU. en solitario y durante 20 años la conclusión de un protocolo de verificación de la Convención sobre armas biológicas? ¿Qué detiene a EE.UU. para abrir sus laboratorios biológicos en el extranjero, así como Fort Detrick, para una inspección independiente internacional?"
Zajárova, se apresuró a descartar "cualquier uso pacífico en los programas biológicos en Ucrania".
Según la denuncia del ministerio de Defensa ruso, en esos laboratorios EEUU estaría estudiando patógenos en murciélagos, aves y reptiles para ver como esparcir, a través de ellos, el ántrax o la peste africana.