Una enorme sorpresa se llevaron los médicos del servicio de urgencia de un hospital de Gloucestershire (Inglaterra) cuando descubrieron que el malestar que sufría un paciente se debía a una bala de la Segunda Guerra Mundial atascado en el recto.
Ante tal situación, los galenos tuvieron que pedir asesoramiento a expertos en armas, aunque finalmente lograron extraerlo sin provocar daños mayores.
“La policía acudió al Gloucestershire Royal Hospital el miércoles por la mañana tras ser informados de que un paciente se había presentado con una munición en el recto”, explicó en un comunicado.
El equipo de desactivación de explosivos “acudió y confirmó que la munición no estaba activa y, por lo tanto, no suponía un peligro para el público”.
El diario sensacionalista The Sun fue el primer en informar del incidente, asegurando que el paciente, cuya identidad no se reveló, explicó a los médicos que había “resbalado y caído” sobre el artefacto.
El hombre había estado limpiando su arsenal privado de objetos militares de colección cuando se produjo el accidente, añadió.
La munición fue identificada posteriormente como un proyectil disparado por cañones antitanques que databa de la Segunda Guerra Mundial.
El obús de 57 mm, de 17 cm de largo por 6 cm de ancho, era “un trozo de plomo grueso y puntiagudo diseñado para atravesar el blindaje de un tanque”, dijo una fuente militar a The Sun.
El paciente fue dado de alta del hospital y debe recuperarse por completo. “Tenía un dolor considerable”, precisó una fuente del diario.
Fuente: Infobae con información de AFP