Acepta cualquier cosa
Sí, va a permitir más libertad en el trabajo, pero también va a provocar que no haya nadie que corrija los errores y que guíe a los empleados en el camino correcto, por lo que el crecimiento del trabajador va a ser nulo.
Es demasiado bromista
La clave es lograr un punto intermedio. Ser accesible a los empleados, pero marcando claramente las fronteras e imponiendo su autoridad. De lo contrario puede perder el respeto o ser demasiado pesado, lo que no augura un buen éxito a la compañía.
Tiene cambios de humor frecuentes
Por supuesto que todos podemos tener un mal día, pero si esto ocurre con demasiada frecuencia va a propiciar un mal ambiente de trabajo en el que nadie se va a sentir cómodo
Es muy chismoso
No es nada profesional y puede afectar de manera importante en el ambiente de trabajo. La responsabilidad de un buen jefe es estar por encima de estos cotilleos y ponerles freno dentro de la empresa.
Es agresivo
Otra señal de los buenos jefes es tener un buen temperamento y saber reaccionar a las dificultades con mano izquierda. Si se enfada con facilidad o incluso recurre a los insultos o las descalificaciones, no cabe duda que es un mal superior.
No trata bien a los empleados
Parece básico, pero no lo es tanto. Siempre una relación entre jefes y empleados debería basarse en el respeto pese a la división jerárquica, pero en muchas ocasiones no es lo que ocurre.
No reconoce sus errores
Que un jefe admita sus equivocaciones ayuda muchísimo al bienestar de la compañía, ya que muestra a los empleados que se pueden tomar riesgos inteligentes, lo cual fomenta la creatividad.
Tiene favoritos
Con demasiada frecuencia hay jefes que tienen favoritismos dentro de la empresa, lo que crea situaciones desiguales y agravios comparativos. El ambiente de trabajo puede llegar a saltar por los aires.
Te llama en tus días libres
Otra de las características de un buen jefe es respetar el descanso y el tiempo libre de sus trabajadores. Si tiene la costumbre de llamar fuera del horario laboral está demostrando poca profesionalidad.
Miente
Hace saltar por los aires la confianza y provoca situaciones de tensión y mal ambiente laboral. Investiga por qué lo hace y apuesta siempre por la honestidad para enfrentarte a este tipo de situaciones.
Se lleva todos los méritos
Si cada vez que la empresa consigue un logro se lleva todos los méritos, desconfía. Normalmente el éxito lo consigue un equipo entero en el que todos los implicados merecen reconocimiento.
No escucha
Es inteligente el escuchar las opiniones de todos los estamentos de una empresa para lograr que un proyecto avance. Si no es el caso, estará demostrando que solo quiere su lucimiento personal y las posibilidades de progresar se reducirán.
Cambia frecuentemente de opinión
Suele hablar bien de las personas el tener la capacidad de rectificar, pero si lo hacen demasiado a menudo significa que no tienen un plan y que se mueven solo por impulsos pasajeros, lo que afectará a la estabilidad.
Hace demasiadas promesas
Que difícilmente cumple.Un jefe vale más por sus hechos que por sus palabras. Si más de una vez ha demostrado que sus promesas no valen nada, nadie le creerá cuando intente convencer sobre cualquier aspecto.
No aporta opiniones relevantes
Es la guía de la empresa, el que tiene que marcar el camino. Si sus opiniones resultan indiferentes significa que su cargo le está quedando grande.