Un hombre que estaba sacando fotos en su casa descubrió, detrás de una puerta, lo que aseguró que era un fantasma que lo observaba.
Y no fue solamente la imagen. En realidad, el hombre se decidió a avanzar con su cámara cuando escuchó pasos y el roce de telas, que podrían ser ropas, contra los muebles.
Tal es el terror del fotógrafo que desde ese momento no volvió a poner un pie en su casa. “Me cuesta conciliar el sueño, no me quito esa cara de la cabeza“, afirmó.
El hombre, que compartía la casa con tres amigos que en ese momento no estaban, ya está buscando nuevo departamento porque allí "no vuelvo nunca más".