El animal llegó a la cocina, abrió el refrigerador y comió todo lo que pudo. Amanda Habrun, de 32 años, estaba en el lugar y se sorprendió cuando a la mañana siguiente encontró las puertas abiertas y "comida por todas partes".
El animal llegó a la cocina, abrió el refrigerador y comió todo lo que pudo. Amanda Habrun, de 32 años, estaba en el lugar y se sorprendió cuando a la mañana siguiente encontró las puertas abiertas y "comida por todas partes".